La decisión del gobierno de la República Popular China de rebajar el valor fijo de su moneda contra el dólar ha hecho temblar la bolsas y economías mundiales y no es para menos tanto por lo que indica este movimiento como los efectos de la debilidad de la segunda economía a nivel mundial.
La economía china se ralentiza y lo hace en un momento de clara burbuja, en el que el valor de muchas empresas están sobrevaloradas y sostenidas con el endeudamiento de millones de pequeños accionistas. Todo ello, a la vez que el mercado de la vivienda acumula millones de viviendas vacías que amenazan con desplomar su valor. En este peligrosísimo entorno, la economía china y especialmente su sector exportador, que es el que ha sostenido su crecimiento, sufre desde hace meses una ralentización que se ha acelerado en estas últimas semanas y se ha plasmado con una caída interanual en el mes de julio de un 7,3%.
Ante ello, la respuesta del gobierno de la República Popular China, ha sido intervenir para paliar los efectos. Para la burbuja inmobiliaria, comprando viviendas, para la bursátil, limitando las ventas de valores, pero para la exportación se ha apostado por una medida mucho más contundente la devaluación del yuan. Con los movimientos del martes, miércoles y jueves, la moneda que cotiza de forma fija y controlada frente al dólar, ha caído un 4,66%, lo que la hace más competitiva a la hora de vender, pero genera un nuevo entorno económico mundial, tanto por sus efectos directos como por lo que implica la debilidad china.
Efectos directos
Tras un boom imparable en la exportación en los que todos los países desarrollados sustituyeron buena parte de su producción industrial por la fabricada en China, en estos últimos años la producción nacional ha ganado peso en muchos sectores variados, en los que se demanda una mayor calidad. Estados Unidos es el paradigma, de esta recuperación, pero otros países como en España no son ajenos. Se ha recuperado producción en sectores como el textil o el calzado, primándose el equilibrio calidad/precio. Si llegan productos más baratos, se perderá parte de la producción nacional, con un riesgo importante en debilitar el crecimiento.
Pero no todo es bueno para la República Popular China, la devaluación del yuan lo es de todas las inversiones que se hagan en ese país. Con lo que puede llevar a que inversores extranjeros se retire o no hagan tantas inversiones moviéndose a otros países que crezcan y den estabilidad, de hecho el euro ha crecido en su valor con respecto al dólar.
Efectos indirectos
La debilidad de la principal economía asiática ya ha dejado de ser una hipótesis y es una realidad y se nota en mucho más que la exportación de sus productos, también en el precio de materias primas. En un primer momento, el impacto para España es positivo, ya que somos importadores, y con ello, nuestra “factura” en productos como el petróleo será muy inferior. La combinación de petróleo bajo y euro algo más caro esta llevando a que en estos días de agosto estemos pagando mucho menos por la gasolina que hace apenas quince días.
Pero esta debilidad amenaza a países exportadores, y dentro de estos, uno de los grupos más importantes es América Latina, donde muchas de las empresas españolas tienen inversiones más que importantes. Vender menos y más baratos productos que van desde la soja, al hierro, cobre, petróleo o pasta de papel, llevará a una caída importante económica que se reflejarán en las cuentas de resultados de estas empresas, todo además a expensas de cómo se moverá el dólar en las próximas semanas, si se confirma la subida de tipos de interés. Un momento de incertidumbre y desequilibrios que generará bastante alerta y que ha puesto los ojos en el gigante asiático.




