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Muchos medios siguen difundiendo la falsa premisa que las grasas saturadas son perniciosas para la salud, aunque ya son cada vez más las investigaciones que desmienten tal afirmación, y han comprobado que las grasas saturadas son saludables.
Existen pueblos que consumen grasas saturadas como los Masai, y que tienen la tasa de mortalidad más baja por enfermedades cardiovasculares del planeta ¿Lo sabías?
Aprendamos cuál es la verdad sobre las grasas saturadas, y cómo podemos consumirlas.
La grasa es un alimento esencial que nuestro cuerpo utiliza para la producción de energía y así poder funcionar correctamente.
Nos brinda 9 calorías por cada gramo y se encuentra constituida por una molécula de glicerol y 3 ácidos grasos (oxígeno+carbono+hidrógeno), que son clasificados así:
· Ácidos grasos poliinsaturados: tienen más de un enlace doble de carbono.
· Ácidos grasos monoinsaturados: tienen solo un enlace doble de carbono.
· Ácidos grasos saturados: no tienen enlaces dobles de carbono.
Según su saturación, las grasas en temperatura ambiente pueden ser líquidas o sólidas.
¿Qué significa una grasa saturada?
Las
grasas saturadas son grasas que se forman por ácidos grasos saturados, son sólidas a temperatura ambiente y no contienen enlaces dobles.
Alguno de los alimentos ricos en grasas saturadas son el aceite de coco, los huevos, los lácteos enteros, los órganos de animales y la carne.
¿De dónde viene la creencia de que son perjudiciales?
La relación entre las enfermedades cardíacas y el consumo de grasas saturadas comenzó con investigaciones que fueron realizadas en el pasado.
En esas investigaciones, se contempló que la ingesta de grasas saturadas incrementaba los niveles de colesterol, y en aquel entonces, se conocía que el colesterol incrementaba el riesgo de enfermedades del corazón.
Con esta regla de tres, se concluyó que si el colesterol era incrementado por las grasas saturadas y este a su vez causaba enfermedades cardíacas, entonces las grasas saturadas también causarían enfermedades cardiovasculares.
No obstante, esta vinculación basada en hipótesis no tenía ningún fundamento científico probado.
Actualmente, muchas investigaciones experimentales en seres humanos han confirmado que la ingesta de grasas saturadas no causa enfermedades cardíacas, aunque muchas autoridades sanitarias nieguen esta inocultable realidad.
Hechos científicos
Hoy en día, la ciencia nos ha presentado el verdadero vínculo entre los niveles de colesterol en la sangre, las grasas saturadas y las enfermedades cardiovasculares.
1. Las grasas saturadas transforman las partículas de LDL
Según las últimas investigaciones realizadas, la ingesta de grasas saturadas transforma el colesterol LDL denso y pequeño en colesterol LDL ligero y grande.
El colesterol LDL se refiere a las lipoproteínas de baja densidad que transportan el colesterol y es conocido como “colesterol malo”, ya que se adhiere a las paredes en las venas cuando hay un exceso.
Al mismo tiempo, hay dos tipos de colesterol LDL: el ligero y grande, y el denso y pequeño.
Las personas que tienen más LDL denso y pequeño, tendrán un mayor número de lipoproteínas LDL y esto se encuentra asociado a un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares.
Las personas que tiene más LDL ligreo y grande, tendrán una menor cantidad de lipoproteínas LDL y esto se encuentra vinculado a un riesgo 3 veces menor de enfermedad cardiovascular.
Por este motivo, las grasas saturadas reducen el riesgo de enfermedades cardíacas al convertirlas en colesterol LDL ligero y grande.
2. Las grasas saturadas elevan el nivel de colesterol HDL
El colesterol HDL se refiere a las lipoproteínas de alta densidad que transportan el colesterol y son conocidas como “colesterol bueno”, ya que transportan la grasa circulante y el colesterol al hígado para que sean procesadas.
Mientras más elevados sean los niveles de colesterol HDL en la sangre, menos cantidad de colesterol y grasas permanecerán en ella, menor riesgo de que estos lípidos se adhieran a las paredes en las venas, y por lo tanto, menor riesgo de enfermedades cardiovasculares se tendrá.
Del mismo modo, el colesterol HDL ensancha y dilata los vasos sanguíneos, ambos factores que favorecen la prevención de enfermedades cardíacas.
3. Las grasas saturadas son idóneas para cocinar
Debido a la ausencia de dobles enlaces, las grasas saturadas son la opción perfecta al cocinar alimentos a altas temperaturas.
Las grasas saturadas apenas tienen reacción ante el óxigeno, motivo por el que no se deterioran ni se vuelven rancias al exponerlas a elevadas temperaturas.
Y, teniendo todos estos motivos para su consumo ¿Seguirás creyendo que son malas para la salud?