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LOS PINOS BAJO SHOCK

Donald Trump y Rex Tillerson, ¿divididos por el muro en la frontera con México?

Rex Tillerson, tras reunirse con Enrique Peña Nieto y Luis Videgaray, negó tensiones. Donald Trump llamó a Los Pinos y discutió por teléfono exigiendo que México pague el muro. Brusca y sorprendente crisis.

Hechosdehoy / Juan Guiliani Cury
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La reciente gira del secretario norteamericano de Estado, Rex Tillerson, por varios países latinoamericanos y caribeños podría ser una señal de buena voluntad de la Administración del presidente Donald J. Trump con sus vecinos al sur del rio Bravo.

Tillerson viajó a México, Argentina, Perú, Colombia y Jamaica, en un periplo del más alto funcionario de la politica exterior norteamericana en momentos críticos ante los cuestionamientos que se hacen a la Administración Trump en sus relaciones con el conjunto de países del hemisferio occidental desde que asumió el poder el 20 de enero del 2017. 

Trump ha endurecido la política de apertura hacia Cuba que inició el presidente Barack Obama en su histórica apertura del 17 de diciembre del 2014 cuando anunció el deshielo después de más de 50 años de distanciamiento con la mayor de las islas del Caribe.

La misma actitud pero esta vez quizás con un tono más agresivo e inquisitivo, ha sido su posición nada compasiva  con  uno de sus principales socios comerciales y nación fronteriza como es México. No ha pasado un momento de suavidad del interés abierto de Trump de erigir un muro de más de 3,100 kilómetros de longitud que divide al norte del sur entre estos dos países.

Trump ha solicitado al Congreso controlado por los republicanos la aprobación de fondos por la friolera suma de 25.000 millones de dólares para construir dicho muro y que además ha dicho que esto lo pagaría México.

El presidente de Estados Unidos ha condicionado la amnistía de los llamados Dreamers, que según estimaciones extraoficiales, son unos 850.000 jóvenes que llegaron a Estados Unidos cuando niños procedentes en su mayoría de Centroamérica y que hoy reciben la amenaza de ser deportados a sus países de origen, donde la generalidad de ellos ni siquiera ya conocen.

Este último caso ha ocasionado un encendido debate en los medios de opinión pública norteamericanos y entre facciones  de legisladores demócratas y republicanos que se oponen a una deportación abierta de estos Dreamers o soñadores, buscando  un punto de consenso que evite  su repatriación masiva.

Y para más remate, Trump ha pedido y ha sido su deseo, renegociar el Tratado de Libreo Comercio de América del Norte (TLCAN) que comparte con Canadá y México. Dicho acuerdo suscrito en 1994 se encuentra atravesando un turbulento período de negociación con miras a corregir desequilibrios en la balanza comercial que Estados Unidos tiene con México, cuyo estimado fue en el 2017 de 71.000 millones de dólares a favor de los mexicanos.

Pasada la sexta ronda de negociaciones celebrada el pasado mes de enero en Montreal, Canadá, la renegociación aun luce incierta y con pocos avances de áreas que a Estados Unidos no les apetece mucho.

No obstante, ante todas estas disyuntivas, el viaje del jefe de la diplomacia norteamericana,  abre quizás un camino de advenimiento hacia  un mejor entendimiento entre el norte y  muchos de sus vecinos del sur.

No ha sido nada en vano que la administración Trump haya despachado a Tillerson a menos de 48 horas de haber pronunciado el presidente su primer discurso ante el Estado de la Unión para que visite cinco países elegidos de la región y tomar el pulso de sus sentimientos hacia Washington.

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