Ya se sabía. El desorden de horarios provocado al inicio del torneo por las tormentas hacía imposible que todos los jugadores completaran el recorrido. Se les había agrupado en tríos. Les dieron salida por el tee de 1 y del 10. Pero ni con esas: el tiempo importa más que el espacio y tampoco es de chicle.
Cuando el sol de poniente matizaba de grana y malva el cielo de Pittsburgh, en el primer meandro del Allegheny, donde su ubica el Oakmont Country Club la visibilidad descendió rápidamente. Sonó la bocina de los árbitros y se suspendió la tercera jornada del 116º US Open.
En ese momento había jugadores en el último tercio del recorrido. A algunos como Zach Johnson, Marc Leishman y Adam Scott, sólo les queda un hoyo para terminar a tercera vuelta. Al partido estelar con Dustin Johnson, Scott Piercy y Andrew Landry le queda un pequeño y apretado mundo de cinco hoyos.
La foto del final de jornada, cuando a las 8:49 p.m. se interrumpió el juego, ofrece algunas figuras de interés. Y ausencias. En el plano hay vacíos, ausencias clamorosas e inexplicadas como la de Henrik Stenson, que cogió las maletas y se fue sin siquiera haber completado la segunda ronda.
También se echaban en falta esas estrellas del golf que no habían pasado el corte. Es el caso de Rory McIlroy, Patrick Reed o Justin Rose. En Oakmont no valen los antecedentes, ni las cartas de presentación. Si no has jugado bien, no es que te clasifiques mal, es que te vas a casa.
Henry Fownes diseñó el campo de tal manera que todo golpe malo se convirtiera en una entrada para el infierno, y todo golpe bueno nunca lo fuera del todo, al menos definitivamente.
Si seguimos mirando la fotografía de ese momento final del día también sorprenderá que no estén en primer plano jugadores colosales como Jordan Spieth. El americano, que había comenzado espectacular con tres birdies en los primeros cuatro hoyos, acabó al par, para un acumulado de +4 que le relegaba a la 29º plaza, puesto que compartía con Matt Kuchar (+1 en el día) y Jim Furik (+5 en el día).
Aún más abajo en la tabla, puesto 46º, la instantánea capta el gesto de frustración de Bubba Watson (+2 en el día); para él los greens fueron de caídas ilegibles y, cuando los leía bien, resultaron impracticables. Para él y para otros, como el español amateur Jon Rahm con quien comparte posición que tuvo más de un green con tres putts.
Puesto distinguido y con sonrisa atlántica para el español Rafa Cabrera Bello que con su -1 en el día, +3 en total anda por el top 25.
Pero el primer plano de la foto del sábado es para media docena de jugadores. Branden Grace, por su mejor tarjeta del día, -4. Él sí pudo acabar el recorrido y lo hizo con 6 birdies y 2 bogeys con los que subió 21 puestos en la tabla para situarse provisionalmente en 6º lugar a 6 golpes de la cabeza.
En el puesto 3º hay un triple empate con Dustin Johnson que en el hoyo 13 terminaba con +2, pero pleno de poderío; con Sergio García, que iba al par en el día, pero lleno de buena gobernanza de su juego; y con Lee Westwood, que en el día, a falta de tres, hoyos iba -1. Curiosamente el inglés y el español comparten algo más que la 3ª plaza provisional: ambos se han dejado barba y ambos ocupan un extraño lugar de honor: son los dos jugadores en activo con más apariciones en majors y sin victoria en ellos. Lee 72 veces y Sergio 70. Se juegan algo más que el US Open.
Y los dos puestos centrales, como un pódium del coraje, para Andrew Landry y Shane Lowry. El americano, que ya lideró la tabla en la jornada inaugural, era carne de cañón. Nadie daba un dólar por un jugador que consiguió entrar en este reservado torneo a través de las clasificatorias locales y sectoriales. Uno entre seis mil. Y está el 624º en el Rankin Mundial. Pero Andrew Landry – gafas de sol, cuerpo menudo, boca chica y barbilla decidida – se ha amarrado al campo y juega como un veterano podría hacerlo en el propio club.
El irlandés, de gran corpachón y barba rebelde, hizo 5 birdies por sólo 2 bogeys. Le quedan cuatro hoyos para completar en la mañana del domingo la tercera jornada. Pero tira bolas a las banderas como debe lanzar en Dublín dardos a la diana del pub. Y mete putts como tubos una analista de laboratorio.. Va primero con -5 acumulado. Si sigue así en la jornada final va a ser un espectáculo.
Yo no me lo perdería.






