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La compañía aérea Vueling ha estrenado ruta a París desde el Aeropuerto Seve Ballesteros Santander. Lo hacía el mismo día que se cumplían cinco años de la muerte del golfista de Pedreña. Es buena noticia que en su propia tierra tenga ese reconocimiento de poner su nombre al aeródromo, honrando así a un hombre que llevó su lugar con él.
Y también es remarcable que ese nuevo destino sea una tierra, Francia, cuyo Abierto, Seve ganó en cuatro ocasiones: 1977 en Le Touquet; 1982 en Saint-Nom-la-Bretèche; 1985 en Saint-Germain; y 1986 en La Boulie; los tres últimos en la orilla Oeste del gran París.
Curiosamente empata en número de victorias en ese país con un francés – Arnaud Massy -, pero después del montañés nadie ganó en esos campos, porque nunca volvió a jugarse en ellos un Abierto de Francia.
Desde hace catorce años viene disputándose en Le Golf National. Es un gran campo este algo alejado de la capital francesa y que pude pisar cuando trabajaba para una multinacional, pues está a escasos metros del centro de Ingeniería de esa empresa en Guyancourt.
Cuando se cumplen cinco años de la desaparición de Seve Ballesteros, la memoria del golf lo tiene presente. Y bien puede hacerlo, pues pocos como él hicieron tanto por este deporte y porque fuese conocido y apasionadamente seguido por tantos. Si hemos hablado de Le Golf National, bueno es recordar que ahí va a celebrarse la Ryder Cup en 2018, pero que la primera vez que una tanda europea tuvo lugar fuera del Reino Unido, fue en Valderrama y gracias a que Seve se volcó, arrastrando con su prestigio personal y deportivo a la Dirección de esta competición transcontinental.
Valgan estos párrafos anteriores de homenaje lustral a quien puso en el mapa del golf a España, y que colocó a España y a los españoles en la estela del golf. Sean conscientes de ello o no amateurs y profesionales juega al hoy en día al golf gracias a que hace cuarenta años Seve Ballesteros puso a tope su maquina de ganar en este deporte. Gracias, Seve: y que Dios te tenga con Él.
En Marruecos, mientras tanto, se jugaba el Trophée Hassan II, donde Javier Ballesteros, hijo de Seve, no pasaba el corte por un golpe. Pero ya está ahí y puede que lo veamos mucho mejor en otro próximo torneo.
El que si estaba en la pelea del sábado era Borja Virto Astudillo (-1), que salía en partido estelar, y a quien no le salieron la cosas. En días así acaso baste con administrar la renta. Él la tenía y con una mala vuelta se quedó a sólo 5 golpes del líder provisional, el inglés Chris Hanson (-6). Se acostó con posibilidades de atacar la cumbre el último día.
Con más papeletas que el de Pamplona terminó el sábado Nacho Elvira (-2). Antes del comienzo de la ronda final se clasificó 6º. Pero hay que decir más, sobre todo en términos de tendencia, comparando la temporada de 2015 con la de 2016. Salvo en greens en regulación y sands salvados ha mejorado en todas las estadísticas: media de golpes por vuelta, distancia de drive; drives en calle; números de putts.
Y lo que es más notable, pues habla de los resultados acumulados: en todo el año 2015 Elvira jugó 12 torneos y obtuvo 27.170 euros; este año ya lleva 11 torneos y acumula 92.598 euros. El 2015 acabó el 214º de la Race to Dubai; ahora está el 95º.
En China, en el Shenzhen International, quedó 8º hace dos semanas. Son datos que denotan una evolución y un progreso que puede cristalizar en victoria ahora, en el quinto año en que recordamos al genio español del golf.
Sobre Rabat, el cielo nublado ha contenido las lágrimas este 7 de mayo, mientras el viento atlántico musitaba plegarias entre las palmeras. Seve fue mucho Seve, y no parece que puedan las nubes aguantar mucho tiempo: el domingo llorarán como si estrenaran dolor, como si el poder del recuerdo estrujara su alma de humo y primavera, pidiendo a los jugadores sobre el césped que inventen nuevas formas de ganar un torneo. No ha de ser liso durante mucho tiempo el camino descomunal de los caballeros.