Los ingredientes
– 150 ml de zumo de mandarina
– 2 mandarinas
– 2 yemas de huevo crudas
– 1 cartoncito de nata para montar
– 1 cucharada de harina
– 50 gramos de azúcar
– 2 cucharadas extra de azúcar
– 1 hojitas de menta para decorar
La preparación
Batir las yemas de huevo con el azúcar. Cuando la crema triplique su volumen, se espolvorea con la harina tamizada.
Incorporar el zumo de mandarina batiendo con las varillas para que todo se mezcle bien.
Echar la crema en un cazo y calentar a temperatura baja removiendo continuamente hasta que se espese, sin llegar a hervir para que el huevo no cuaje.
Verter la crema en un bol y rallar finamente sobre la crema la piel de una mandarina previamente lavada.
Colocar el bol con la crema sobre un recipiente con hielo y un poco de agua y remover hasta que se enfríe.
Montar un poco la nata con las dos cucharadas extra de azúcar sin que se quede tiesa.
Incorporar la nata semibatida en la crema ya fría y mezclar con las varillas.
Meter en la nevera al menos durante ocho horas. También se puede preparar el día anterior.
Pelar muy bien la mandarina quitando todas las pieles blancas. Separar los gajos. Repartir la crema en cuatro copas de cristal y rallar sobre ellas la piel de la mandarina restante.
Decorar cada copa con unos gajos de mandarina y unas hojitas de menta.








