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Tengo a tía Alicia harta de tanta lluvia. Cuando llueve en Sevilla como lleva lloviendo esta semana mi pariente pierde el norte, pierde pie y pierde la calma. No se le nota por su aspecto – tiene un envidiable dominio de sí misma – sino por los temas que trata y cómo los trata. Hoy le ha dado por argumentar en negro tormenta. Sus frases eran rayos y sonaban como truenos: sólo ve el mal de mundo y lo ve incluso peor de lo que está, que ya es decir.
.- Todo esto acaba mal con tanta “chasca” .- dice con frío desdén.
Aclararé que con el término “chasca” no alude tía Alicia, ni en sentido figurado, a la voz que el DRAE define como “leña menuda que procede de la limpia de los árboles o arbustos”, ni a al significado de “pelo enmarañado” que procede etimológicamente del quechua y usado en países como Argentina, Bolivia, Chile o Perú.
No, mi vieja pariente se adueñó de la palabra al oírla a un señor socio de mi club que la usaba como neologismo para referirse a jugadores de segundo nivel, bien en golf, bien en dominó, bien en comportamiento y estilo social.
En el Salón de juego de mi Club no se ha cerrado aún la discusión lingüística acerca de la palabra “chasca”, pero la opinión dominante es que se origina por la partición y posterior contracción de los vocablos “chusma” y “asco” (ch-asc-o/a). Es decir, un desprecio visceral hacia ese representante de la chusma que presenta los peores aspectos de su grupo.
No constituye sólo un insulto, como por ejemplo “arrastrapieles”, sino que quien etiqueta a un socio o a varios como chasca, lo hace desde una superioridad – real o imaginada, original o sobrevenida – con la pretensión de excluir al destinatario de todo acceso a partidas de dominó de la clase dominante o a partidos de golf con jugadores de supuesta mayor destreza.
Perdón por la digresión, pero es que tía Alicia insiste:
.- Con esta chasca no se va a ninguna parte. Y encima llueve hasta en el Rocío.
Lógicamente, yo me abstengo de aclarar que en las cataratas caídas sobre la dehesa, el Coto (qué coto va a ser: ¡Doñana!), el Quema y el camino de Tarajales, no ha intervenido chasca alguna, ni siquiera de la peor de sus variedades, la política. Tampoco se me ha pasado decirle que gracias a las decenas de hectolitros recogidas en sus campos, ella misma, tía Alicia, verá incrementadas sus cosechas primero y luego sus rentas. Y yo el acervo hereditario.
.- Qué razón llevas, querida tía – e insinúo – …aunque hay gente buena en todos lados…
.- Sobrino obtuso, pero ¿es que no lees los periódicos?: pretenden dirigirnos personas que nunca debieron llegar tan alto para tanto rebajar el puesto al que aspiran: jefe o brujo de la tribu. ¿Dónde están los sabios, los inteligentes, los prudentes, los de altas miras? Escondidos, aquí mandarán los de la tribu, las chasca.
.- Bueno… pero siempre nos quedará The Players.
.- Tú – concluye saliendo del salón -, tú tienes ya el cerebro carcomido por el microbio patógeno de la ignorancia.
Puede que tía Alicia tenga razón, pero ustedes, entendidos lectores, saben que mientras haya instituciones que se rigen por el mérito y que fomentan encuentros de las élites nada está perdido del todo.
Y en Ponte Vedra, Florida, recorrido del TPC Sawgrass, se ha reunido hasta el domingo la élite del golf mundial: 144 jugadores que lideran distintos rankings. Es lo más grande, es The Players. El torneo individual con mejor dotación económica de toda la temporada: reparte en premios 10,5 millones de dólares, de ellos 1, 89 millones para el ganador. Más los puntos FedEx, más prestigio, posición en el ranking mundial y derechos, si no los tuviera para jugar los majors y otras invitaciones.
Y, ¿qué cinco jugadores están bien colocados para esta victoria? Pues ninguno de la chasca, querida tía Alicia:
Rickie Fowler, que defiende título. Es 5º del Ranking Mundial. Esta temporada ha acreditado 6 Top 10 en 12 apariciones, entre ellas un 2º puesto en el Waste Management Phoenix Open. La semana pasada con su 4º puesto en el Wells Fargo, dio un aviso. Y le va, le va este campo.
Jason Day. Ostenta el Nº 1 del Ranking Mundial. Sólo lleva 5 Top 10, pero dos de ellos son victorias (el Arnold Palmer y el WGC-Dell Match Play). Y este mes ya fue 5º en el Zurich Classic. Como para descartarlo.
Sergio García. Ganó aquí en 2008. El año pasado fue 2º empatado y jugó el playoff con Rickie Fowler y Kevin Kisner y este no es su único mérito: también fue 2º en 2007, el año que ganó Phil Mickelson y quedó 3º en 2013 y 2014. Tiene en contra que ha jugado poco, sólo 8 apariciones de las que únicamente a cosechado un 2º puesto allá por febrero en el Honda Classic. Pero esta lección del TPC Sawgrass se la sabe.
Phil Mickelson ha empezado el año con nuevas sensaciones y un sentido de serena armonía que la he llevado a estar el 18º en la clasificación de la FedEx Cup y 17º del Mundo. Ganador en 2007, esta temporada en 11 apariciones lleva 5 Top 10, y de ellos una 2ª y una 3ª posición. Quedó 4º en el Wells Fargo la semana pasada. Tiene el apoyo del público.
Jordan Spieth: el nº 2 del Mundo tiene aquí una meta por conseguir: el año pasado no superó el corte y empató con Justin Rose en 4º posición en 2014. Esta temporada no ha ganado nada desde enero que se hizo con el Hyundai, aunque en marzo quedó 2º en el Masters.
Y al primer tapón, zurrapa: el australiano Jason Day (-9) empata el récord del campo con sus 63 golpes en la primera jornada y bate el récord de nueve hoyos con su resultado de los segundos nueve.