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La
Unión de Escritores y Artistas de Cuba (
UNEAC) ha vuelto a usar a
Martí para defender los intereses de la dictadura. “¡Con
José Martí no se metan!”, concluye la organización en un comunicado donde apoya la censura del filme
Quiero hacer una película (2018), ópera prima de
Yimit Ramírez.
En un texto publicado recientemente por Diario de Cuba, Antonio José Ponte se refiere al uso de José Martí para justificar crímenes de Estado. La UNEAC lo hizo hasta en el infame 11 de abril de 2003, cuando el régimen fusiló a tres jóvenes sin el debido proceso y apenas 9 días después de haber sido encarcelados.
Lástima que la institución ahora encabeza Miguel Barnet (quien también preside la Sociedad de Perros Chihuahua de Cuba) no defendiera a José Lezama Lima y a Virgilio Piñera de esa manera tan voluntariosa. Los dos más grandes escritores cubanos del siglo XX fueron censurados, aislados y repudiados sin que la UNEAC hiciera absolutamente nada.
Tampoco la UNEAC le salió al paso a los que se metían con otros grandes cubanos. Heberto Padilla, Reinaldo Arenas y Raúl Rivero, fueron encarcelados y vejados por la dictadura sin que los intelectuales que vivían dentro de la isla se pronunciaran públicamente en su defensa.
Lezama, Piñera, Padilla, Arenas y Rivero estaban vivos. Esa es quizás la razón más importante por la que la UNEAC se abstuvo de salir en su defensa. Martí, a diferencia de ellos, dice y hace lo que la dictadura quiere sin tener la oportunidad de pensar diferente ni poner en peligro la coartada oficial.
Cuba, como ha demostrado la UNEAC desde su fundación hasta hoy, no es un país para escritores vivos. Para que la organización los defienda de manera incondicional e impida que se metan con ellos, deben seguir el ejemplo de Martí: asegurarse primero de estar muertos.