La tormenta ya estaba allí, en las nubes de pizarra, en el viento. Sonó un trueno. Luego la sirena. Se interrumpía la tercera jornada del Wyndham Championship. A Sergio García le había dado tiempo a dibujar su destino.
Primero, ya el día anterior había logrado superar el corte, cosa que no le había ocurrido en ocho de las nueve pruebas inmediatamente anteriores. Segundo, eso había sucedido gracias a un juego más aguerrido en el que en dos rondas sólo había cometido dos bogeys, por ocho birdies y un eagle.
Tercero y más importante su cabeza, que conoce y ama el recorrido de Greensboro tenía el propósito firme: terminar entre los 125 primeros de la clasificación para tener derecho a competir en el primero de los Playoff de la FedEx Cup.
Y justo entonces, con todo encarrilado sonó aquella sirena. Había cumplimentado nueve hoyos y estaba en un soñado Top 5 que le ponía entre los 120 mejores de la FedEx. En esos primeros nueve iba -2, con dos birdies sin bogeys. La interrupción se convirtió en suspensión. La suspensión en aplazamiento para el día siguiente, para el domingo.
Reanudado el juego en la mañana dominguera Sergio García comenzó muy bien de tee a green. Pero algún putt muy corto se le resistía. La victoria está en los putt cortos… cuando los largos no entran. Consiguió completar la vuelta en -3, que podía haber sido -4 de no haber fallado en la salida del hoyo 18, enviando la bola al terreno sucio de la izquierda de calle. Con -12 en el total, en Top 10 y sus aspiraciones íntegra le quedaba la ronda final.
Pero en ese Top 10, había un embotellamiento al comienzo de la ronda final. Estaban ahí hombres que se lo jugaban todo a esta carta de Wyndham Championship. Empezando por D.A. Points (214º en FedEx Cup), que jugaba para ser primero de los Playoff: sólo le valía ganar. Siguiendo por el canadiense David Hearn (156º); Nick Taylor (129º) y Harris English (132º). Puñal entre los dientes.
Una cosa estaba clara también: a Sergio no le iba a bastar quedar de los veinte mejores del torneo, como dijimos siguiendo a los expertos. El Top 10 era la meta mínima.
En muchas situaciones de juego de distintos torneos, la estrategia consiste no tanto en acertar, cuanto en no fallar. No en esta jornada final del Wyndham. Conservar puede ser perder: “camarón que se duerme se lo lleva la corriente”; en argentino, “cocodrilo que se duerme es cartera” y en inglés: “you snooze, you lose”.
Y de corriente depredadora de camarones estaban actuando los que hemos nombrado y que deambulaban por las periferias del puesto 125 de la FedEx. Sergio García estaba en esa posición al terminar los primeros hoyos, en los que sólo hizo un birdie, el del hoyo 8.
Le tocaba hasta el final tirar de la experiencia, como cantaba otro camarón, Camarón de la Isla: “A un sabio le oí decir,/que se cumple la sentencia antes de llegar su fin./Del libro de la experiencia/a un sabio le oí decir”.
.- Experiencia, tirar de oficio pero, hijo – me decía mi prima Margarita –, con un poco más de alegría, que parece que te han hecho una transfusión de horchata con vinagre, Sergio, mi alma.
.- Mi querida prima: es que le han rozado el hoyo varios putts.
.- Pero cuenta todos los que se le han quedado cortos, primo. Lo que yo te diga: horchata con Valium y unas gotas de amargura.
Nos esperaba una segunda vuelta de esas de infarto. Y el español parecía empeñado en que fuera de infarto agudo desde el hoyo 10 en que se fue de salida a los árboles de la derecha y su segundo golpe dio con un tronco segando esperanzas.
Y segadas quedaron a casi cero, por dos nuevos bogeys en los hoyos 12 y 14. Pateó para eagle en el 15, pero tenía razón Margarita: volvió a quedarse corto. Quedaban tres hoyos y tenía que hacer dos cosas: no fallar y meter un par de birdies.
La historia de una agonía; eso es lo que tenía que narrar. Y no es plato de gusto. Pero este guiso, si somos sinceros, empezó a pudrirse un día hace mucho cuando se puso una chaqueta verde y el mundo por montera.
Antes de acabar damos una nota de alegría, un Do de pecho por la vuelta muy buena de Rafa Cabrera Bello: 64 golpes, para un resultado total de -14 que le dejaba en los puestos de privilegio. ¿Y si con esto se cuela en el equipo Europeo de Ryder Cup?
Para volver a los sueños de Sergio García en este día, lo hacemos con Camarón en los oídos: El sueño va sobre el tiempo/Flotando como un velero/nadie puede abrir semillas/En el corazón del sueño…
Salvo una posición 70ª empatado en The Players y una 39ª empatado en el Bridgestone, lo que sembró en el tiempo este jugador son cortes no pasados: hasta ocho.
Siempre nos quedará la Ryder.






