El Wyndham Championship se llamaba entonces Greater Greensboro Open. Aquel año se jugó en el Forest Oak Country Club. Corría el año 1978 y por primera vez lo iba a ganar un jugador europeo. Se trataba de un chaval de 21 años, apasionado y de talento inigualable: el español Severiano Ballesteros.
Aquella temporada ganó otros siete torneos en varios continentes. Y su leyenda emergía robusta, pujante como un roble montañés.
Pero Greensboro no ama a los europeos: en sus 80 años de historia, contando a Seve, sólo lo han ganado seis jugadores del Viejo Continente: Sandy Lyle (1986, 1988); Jesper Parnevik (1999); Carl Pettersson (2008); Sergio García (2012) y Henrik Stenson (2017).
Tendría que ser ahora. Tendría que ser cuarenta años después que un español se hiciese con la victoria en esta prueba de Carolina del Norte. Dos son los españoles que a la ambición natural del deportista unen otros motivos extra.
Rafael Cabrera Bello trata de adquirir méritos para entrar en el Equipo Europeo que disputará a final de septiembre la Ryder Cup.
No tiene muchas probabilidades de lograrlo por la vía ordinaria. Por la vía de la clasificación de puntos europeos ocupa la duodécima plaza y se clasifican cuatro. Por puntos del Ranking mundial está undécimo, también para cuatro plazas. En la web oficial de la Ryder Cup lo sitúan 12º, por detrás de Paul Casey, Thorbjorn Olesen y Russell Knox.
Sin embargo siempre queda la posibilidad de ser elegido por el capitán para una de las cuatro plazas que restan. Jugó la semana con este capitán, el danés Thomas Bjorn y seguro que se llevó buena información del canario que terminó en top 10 en el PGA Championship. El tener sitio está en sus manos, haciendo un maravilloso torneo en Greensboro.
El que tiene otro motivación extra es Sergio García. Lo suyo no es ahora la Ryder, donde no tiene ni una sola probabilidad de clasificarse por méritos: lleva una temporada bastante penosa. Lo que le importa al castellonense es que el Wyndham es el último torneo regular antes de la FedEx Cup.
La semana próxima ya se juega la primera de las series eliminatorias, el Northern Trust, al que sólo accederán los 125 mejores de la propia clasificación de la regularidad de la FedEx Cup.
Sergio García ocupa el puesto 131º con 331 puntos Los expertos calculan que el número de puntos para estar incluido entre los 125 mejores requerirá un mínimo de 375 puntos en total. Por eso, señalan, Sergio García deberá terminar el domingo entre los 20 primeros para tener billete para los Playoff.
No hay más puertas: o hace esa buena clasificación el domingo o no estará presente en esa primera prueba y dirá adiós a su temporada americana.
Si además quiere – que es seguro que sí – jugar la Ryder Cup, tendrá que facilitarle la tarea al capitán para entrar en el cupo que el jerarca tiene a su disposición. Pienso que no es suficiente que exhiba su más que notable actuación en ediciones pasadas. No. Sergio García ha de despertar en Greensboro. Tiene que convencer – primero a él mismo y luego a capitán y vicecapitanes – de que está preparado para viajar y conquistar París.
La importancia de las series de FedEx Cup puede apreciarse de otro modo: por las ausencias en este Wyndham que las precede. Quienes no tienen necesidad se han dado un descanso y no se han inscrito esta semana.
No ha viajado a Greensboro ni uno entre los 10 mejor clasificados de la FedEx. Y sólo siete de los 50 primeros. Queda así clara la necesaria presencia de Sergio García en este campo del Sedgefield Country Club. Necesidad debería ser para él esperanza.
Y en la primera jornada no ha defraudado. Su -4 del este jueves suena a esperanza. Aunque habrá que estar tranquilo hasta el fin de semana. Porque Aaron Baddeley, Derek Fathauer, Harris English o Jhonattan Vegas y alguno más están como el español en esa frontera de tierras movedizas que obliga a hacer fuerza para estar entre los 125 mejores.
Caso aparte en este jueves es la vuelta espectacular de Brandt Snedeker que sólo ha necesitado 59 golpes para completarla. El Club de los 59, es casi tan poco numeroso como el de fans de mi tía Alicia.
Hacer un recorrido por debajo de 60 golpes es una hazaña siempre, incluso en campos como el de Sedgefield que son par 70. La historia nos dice que 59 golpes en el PGA Tour sólo lo hicieron Al Geiberger (1977); Chip Beck (1991); David Duval (1999); Paul Goydos (2010); Stuart Appleby (2010); Jim Furyk (2013); Justin Thomas (2017); Adam Hadwin (2017). Hay otros pocos fuera de ese circuito y tres que hicieron 58 golpes en torneo oficial: Rio Ishikawa (Japan Golf Tour, 2010); Stephan Jäger (Web.com, 2016) y, otra vez, Jim Furyk (PGA Tour, 2016).
La conquista de Brandt Snedeker cobra extraordinario valor, pues empezó su vuelta con un bogey; sobrepasó el susto en los primeros nueve hoyos con cuatro birdies y lo bordó en los segundos nueve, con seis birdies más y la guinda de un eagle en el hoyo 15.
Veremos cómo los sobrelleva durante los tres días que quedan en Greensboro.






