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KRAMATORSK, PRIMER COMBATE

Alexander Turchínov y Vladimir Putin, un pulso en una Ucrania en llamas

Primeras víctimas y primeros combates en la lucha por el control del aeropuerto de Kramatorsk, en la región oriental de Donetsk, el bastión de la sublevación contra el Gobierno de Kiev.

Hechosdehoy / Juan-Fernando Dorrego Tíktin
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De la crisis en la península de Crimea se pasó a un conflicto abierto en Ucrania que es un pulso de Vladimir Putin contra Alexander Turchínov, presidente del Parlamento (Rada) y del país, hasta la convocatoria de los nuevos comicios presidenciales previstos para el 25 de mayo.

Conviene recordar que Rusia no reconoce al Gobierno de Turchínov y sigue protegiendo al depuesto Víktor Yanukóvich, refugiado en la ciudad rusa de Rostov del Don. Vladimir Putin volvió a ceder protagonismo al ministro de Exteriores, Serguéi Lavrov, para calificar el envío de militares contra las fuerzas prorrusas como una “decisión criminal”.

En rueda de prensa, Lavrov advirtió el lunes que “el uso de la fuerza socava gravemente las perspectivas generales para la solución de la crisis” y aseguró que Rusia espera “desde hace tiempo una respuesta coherente de Occidente, desde que comenzaron los disturbios en Maidán”. Lavrov, interpretando a Putin, dijo que "a la violencia en Maidán, que se cobró decenas y decenas de víctimas, la llamaban democracia; pero a las protestas pacíficas que se producen en el sudeste las llaman terrorismo y anuncian el uso del ejército para llevar a cabo una operación antiterrorista". La hipocresía queda al descubierto”, es la tesis rusa.

El conflicto de Ucrania adquirió ahora toda su gravedad. La OTAN ve la mano de Rusia en los disturbios en el este de Ucrania y observa  movimientos con 40.000 soldados desplegados para intervenir. El nuevo gobierno de Kiev habla abiertamente de espías de Rusia en la dirección de las revueltas.

Las milicias que se autocalifican como "rebeldes prorrusos" buscan el control de la provincia de Donetsk, con despliegue en diez ciudades importantes donde han actuado de la misma forma haciéndose fuertes en cuarteles de policía y los edificios administrativos. Turchínov ha respondido con envío de tropas en lo que denominó “operación antiterrorista”. A la vez intentó, y no cerró, negociaciones para una crisis que divide al país. Todas las gestiones sin embargo han fracasado para aplacar la rebelión en la revuelta prorrusa en la provincia minera e industrial de Donetsk, la más rica del país, con más de cuatro millones de habitantes. Los rebeldes presionan para establecer, por un referéndum local, la República Popular de Donetsk.

Todas las cartas están echadas. Rusia no concede ninguna tregua al movimiento del Maidán (la plaza donde surgió en Kiev esta nueva revolución). Allí se vivió el choque y la derrota de Víctor Yanukóvich frente a los los seguidores de Yulia Timoshenko y del exboxeador Vitali Klitschko, junto a los movimientos cívicos de Spilna Sprava (Causa Común) y sectores radicales del nacionalismo de idioma ucraniano, como Svoboda (Libertad) y Pravyi Sektor (Sector Derecha). 

Putin mantiene su presión. En el primer asalto arrebató la península de Crimea. Ahora sembró tensión y clima de inestabilidad en todas las regiones orientales. Busca frustrar los comicios presidenciales del 25 de mayo e impedir que Ucrania ancle su futuro en Europa. La crisis avanza de manera tan implacable que asusta a Polonia, la nación desgarrada en la memoria histórica de Europa. Con autoridad moral, como reflejó Hechos de Hoy, Donald Tusk avisó de que elpeor escenario ya se abrió.

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