Fuerte tensión en varios frentes en Ucrania. Sobre el terreno, acabó el plazo de Kiev a los activistas prorrusos para desalojar con el ejército los edificios oficiales ocupados. En la escena diplomática, Rusia se quedó sola en el Consejo de Seguridad de la Naciones Unidas.
El presidente interino de Ucrania, Alexander Turchínov, anunció por televisión que el Ejército será empleado en una “operación contraterrorista” en el este del país, de acuerdo con la decisión tomada por el Consejo de Seguridad Nacional y Defensa (CSND), y emplazó a los rebeldes a deponer las armas. “Estamos dispuestos a responder a los intentos de invasión y no permitiremos que los sucesos de Crimea se repitan en el territorio de Ucrania”, afirmó el jefe del Estado en funciones en una alocución que fue criticada inmediatamente por el ministro de Exteriores de Rusia, que la calificó de “orden delictiva.
Todos los elementos apuntan al drama en la mayor crisis entre Este y Oeste desde el fin de la guerra fría. Durante el Domingo de Ramos, Bruselas guardó silencio. Los tres pilares del poder – presidente de la Comisión Europea, presidente del Consejo y la alta representante para las Eelaciones Exteriores- permanecieron al margen de esta escalada.
Sólo el primer ministro polaco, Donald Tusk, en declaraciones a Radio Zet en Varsovia avisó que “en las últimas horas hemos visto cómo se desplegaba en Ucrania el peor escenario posible”. Polonia es el país que defiende una respuesta muy dura contra Rusia. Ha liderado hasta ahora la coordinación europea. Junto con Alemania y Francia forme el llamado grupo Triángulo de Weimar, que busca anclar a Ucrania en la Unión Europea.
La posición de José Manuel Durao Barroso se centra en que las amenazas rusas de cortar el suministro de gas exigen una respuesta colectiva. Este asunto lo abordan este lunes en Bruselas los ministros de Exteriores.
A la vez la Unión Europea ha congelado los bienes y prohibido la entrada a una treintena de personalidades rusas. Al mismo tiempo ha firmado un acuerdo de asociación con Ucrania que le abre las puertas a la integración económica y la cooperación política. Acuerdos similares está previsto firmarlos en junio con las repúblicas exsoviéticas de Moldavia y Georgia. La Comisión Europea ha preparado más sanciones económicas contra Rusia tras manifestar que nunca reconocerá la anexión rusa de Crimea.
Pero la cuestión de fondo es la de que esta crisis avanza y es cada vez más peligrosa. Está desbordando todos los marcos conocidos llevando a la OTAN por primera vez, como destacaron analistas a Hechos de Hoy, a calificar a Rusia de adversario en lugar de aliado y socio.
La crisis que empezó en Crimea




