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GOLPE DE AUTORIDAD

Sergio García va primero en Boston coronando con eagle en el hoyo 18

Cuando Sergio García acabó su recorrido y entregó su tarjeta de la jornada con -7 (-13 en total) figuraba, con todo mérito, el primero en la clasificación: primero en Casa Club.

Hechosdehoy / José Ángel Domínguez Calatayud
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A esa hora salía del tee del 1 el que había terminado el primero el día anterior, Phil Mickelson (-8 en total), acompañado de Tiger Woods (-2) y de Adam Scott (+2). Le quedaban a Sergio García, por tanto, más de cuatro horas para saber si su primer puesto en la clasificación era provisional o, al terminar el día, se confirmaba. Horas de ansia tensa y de esperanza.

Ser el primero, tanto sin faltan dos días para terminar la prueba como si falta uno, no deja de ser un situación a administrar con prudencia. Ser el primero es ser el objetivo de otros. Es ser referencia y pieza a derribar. Por otro lado el gozo inyecta ilusión en el espíritu al terminar una etapa en cabeza: es, como decía el presidente de Ikea, uno de los mejores barbitúricos para dormir con paz. Al menos por lo que tiene de deber cumplido con creces.

Porque esto es lo que hizo entre el viernes y el sábado Sergio García con sendas tarjetas de 65 y 64 golpes respectivamente para un par 71 como es el del Campo de Norton (Boston). Además remató la faena como los grandes: tuvo el rasgo de valentía de atacar sin complejos el hoyo 18 -par 5- con un soberbio segundo golpe y liquidarlo con un putt largo y con caídas hasta el hoyo, para hacerle un eagle glorioso. No son sólo dos golpes menos en el green: es sobre todo la expresión de una determinación corajuda para que no se le escape la clasificación entre los 70 primeros de la Fedex e, incluso, ponerse entre los mejores: ha pasado en dos días de estar el número 55º al privilegiado 5º puesto: subir esos cincuenta escalones supone un plus para el espíritu y es, con mucha diferencia, el mayor ascenso de toda la jornada.

¿Podría Sergio García ganar el Deutsche Bank Championship? Naturalmente que sí. Cierto que no depende de sí mismo. Pero cierto, también, que parte de la victoria está en los recovecos de sus neuronas, en la intersección entre el pensamiento positivo y el valor, entre la adrenalina disparada y la paz del corazón sabio, entre la esperanza y la acción atrevida.

Hay, como es natural, quienes le tendrían en el punto de mira mientras disfrutaba de sus minutos de gloria en Casa Club: toda una colección de combativos caballeros que han apostado muchas golpes de entrenamiento, muchas horas de gimnasio y abundancia de viajes por campos del PGA Tour, lejos de la familia y de la comodidad. Todos ellos luchan por sus propias metas de las que -la solidaridad se acaba en el vestuario- está excluido Sergio García.

Y él lo sabe, y anda prudente mordiéndose la media sonrisa de ardilla y moviendo inquieto bajo la visera sus ojos de ratón. Mira de reojo la pantalla de plasma con las evoluciones, que le van avisando de cómo están esos “demás” que no son unos “cualesquiera”: están los mejores del mundo.

Sobre el verde de Boston fueron dibujándose dos líneas en la mente de los jugadores: una la del sábado con el corte, es decir, quienes estarían en la mitad que iba a poder jugar el domingo y el lunes.

La otra línea, no mira la clasificación de Boston, sin el ranking de la Fedex, que se construye con la suma de lo puntos alcanzados hasta ahora y los que se obtengan en función del resultado de este Deutsche Bank. Es la guillotina que retirará de la carrera de la FedEx Cup a 30 de los 100 que comenzaron. El lunes por la tarde sólo quedarán 70.

En ambas líneas -corte y 70 primeros del Ranking FedEx– dio un paso de gigante Sergio García: los números están explicados; el tendrá que decirse a sí mismo qué quiere y qué fuerza empleará para ello, porque poder, puede.

El corte, quedó establecido en -1 así que los que hicieron par o peor lo perdieron; entre otros destacados jugadores los dos David, el sueco Lingmerth y el inglés Lynn; Bill Haas y Robert Garrigus.

García, después de su larga espera pudo ver como nadie llegaba a su altura en el acumulado de estos dos días: Sergio García: -13; Roberto Castro y Henrik Stenson: -12; Matt Kuchar y Jason Dufner: -10; con -9, Justin Rose y dos más; con -8 un gran grupo con Ian Poulter, Jason Day, Steve Stricker y el propio líder del día anterior, Phil Mickelson, que sólo consiguió el par del campo.

Tiger Woods a 6 golpes de la cabeza; pero eso no es lejos para esta fiera. Sin embargo, ahí lo tenemos: disfrutémoslo y tengamos esperanza: Sergio García va primero.

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