La filosofía económica del candidato del Partido Republicano, el magnate empresarial Donald J. Trump, difiere en algunos puntos esenciales de la creencia ideológica del partido símbolo del conservadurismo norteamericano.
Trump, quien ganó la nominación presidencial de su partido en la Convención Nacional, de Cleveland, Ohio, la semana pasada, busca restaurar lo que se ha denominado “Hacer Grande América de Nuevo”, aludiendo a la pérdida de poder económico que han sufrido los norteamericanos en las últimas décadas con el advenimiento de la globalización.
Trump ha atacado con severidad la pérdida de empleos de la clase media y trabajadora norteamericana alegando que millones de empleos han ido a parar a países con mano de obra barata y baja productividad laboral.
Aboga además -el candidato de las corbatas rojas- por un regreso de esas actividades fabriles enclavadas en muchos países del Asia, África, el Pacifico y América Latina, para que produzcan esos bienes y servicios en el territorio americano bajo el otrora histórico lema MADE IN USA.
Para eso ha atacado con fuerza a su vecino México, uno de los firmantes del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, suscrito también por Estados Unidos y Canadá y que está en vigencia desde el 1 de enero de 1994 (mejor conocido por sus siglas en inglés como NAFTA) y que además construirá un muro a lo largo de la frontera de 3,185 km que divide a México de Estados Unidos para detener el trasiego migratorio y la entrada de droga a su país.
Sin embargo, este controvertido empresario y político admirado por un importante sector de raza blanca y de la clase media norteamericana, ha dicho también que no le interesa achicar el tamaño del gobierno ni disminuir el gasto público, que han sido objetivos económicos convencionales del Grand Old Party (GOP) como tradicionalmente se le conoce al Partido Republicano.
Trump dice que ese no es el problema. “No voy a afectar el gasto público ni tampoco el Medicare”, ni me interesa achicar el Gobierno”, ha reiterado, el candidato republicano. Su accionar estaría concentrado en proteger a la industria norteamericana para generar empleos y mejorar las condiciones de vida de los trabajadores, no de los extranjeros.
Piensa el señor Trump contrarrestar la influencia comercial de los chinos y los japoneses en el interior de la economía y poner en marcha un ambicioso programa de modernización y actualización de la infraestructura a todo lo largo del territorio continental.
La promesa de bajar impuestos, parecería que dicha oferta está en veremos ya que el candidato republicano en este tema no ha sido en los últimos tiempos muy enfático, salvo algunas declaraciones aisladas de que piensa subirle los impuestos a los ricos, pero no ha dicho a través de cuales mecanismos haría estas modificaciones.
– Ver en Hechos de Hoy, Argentina y el reto al crecimiento en el bicentenario de su independencia.
– México es el segundo socio comercial de Estados Unidos y el primer destino de las exportaciones de California, Texas y Arizona, así como el segundo mercado para otros 20 Estados.
– Michael Bloomberg, el multimillonario exalcalde de Nueva York, desmontó en la convención demócrata de Filadelfia el historial empresarial de Donald Trump, una de las grandes bazas del candidato republicano. Bloomberg -quien fue demócrata, luego republicano y ahora independiente- pidió el voto para Hillary Clinton y tachó a Trump de”timador”, “demagogo peligroso” o “incendiario”.
– La amenaza de Donald Trump acercó a Barack Obama y Enrique Peña Nieto. La Casa Blanca recibió al presidente de México en un gesto a los electores hispanos. México busca convertirse en lobby en Estados Unidos y presionar a los actores políticos







