Dundonald Links vestía esta jornada su mejor apariencia escocesa por todos lados. Un frío invernal de julio – There are tow season in Scotland: June and winter, dijo Billy Connolly – reclamaba prendas de abrigo.
Por la tarde una nube húmeda o una lluvia disfrazada de nube obligó a a abrir a algún paraguas. Los nativos estaban tan frescos, como si se tratara de un día cualquiera. Y lo era, pero no para todos.
En la jornada segunda del Scottish Open, sucedían dos o tres acontecimientos poco usuales. Y no me refiero a que estrellas del Top 20 mundial no superasen el corte: Tyrrell Hatton, Patrick Reed, Alex Noren y, nada menos, que Rory McIlroy. El caso del norirlandés sólo tiene de insólito que es la primera vez desde 2008 que se queda fuera del corte cuatro veces seguidas.
No. Me refiero hechos notables por lo que tienen de lección de moral deportiva.
Primer hecho notable: David Lipsky hizo 17 sobre par en la jornada, que sumados a su +5 de la jornada del jueves, sumó un +22 acumulado. Lo extraño no es que un profesional se haga en un sólo día el resultado de un aficionado de hándicap medio alto. Lo que llama la atención es su pundonor, su tesón, su firmeza y deportividad ante un descalabro continuo.
Este americano (29 años) tiene siete Top 10 en 2016, ganó el Omega European Master de 2014, y alcanzó otras cuatro victorias en el Challenge Tour. Quiero decir que no es un advenedizo, un paracaidista caído en Escocia a ver si suena la gaita.
Pero el golf tiene esta cosas: David terminó los primeros nueve hoyos con 9 sobre par, 5 bogeys y 2 dobles bogeys. Apretó los dientes y siguió por los otros nueve hoyos en los que coleccionó dos bogeys y dos doble bogeys más. Es tremendo no rendirse cuando cabeza, tronco y extremidades te piden que renuncies a la pelea deportiva. Mi felicitación a David por este ejemplo de fortaleza interior, que nos sirve a los amateurs. ¡A cuántos hemos visto no entregar la tarjeta porque el resultado no era satisfactorio!
Segundo hecho notable: La mejor tarjeta del día, la de Alexander Knappe: -7. El asunto tiene su qué, que dicen en Sevilla, porque este joven nacido en Brilon (Alemania) tuvo un comienzo tirando a regular (que también dicen en Triana): cometió dos bogeys en los hoyos 2 y 4. Pero ahí, como buen seguidor que lo es del Borussia Dortmund, debió decirse así mismo: “Halt!” (quieto parao, en sevillano). Y dicho y hecho: hizo birdie al hoyo 5 y otros dos más para terminar la primera vuelta con un golpe por debajo del campo. Luego entre el hoyo 12 y el 16 hizo cuatro birdies y un eagle.
Se alzó, brillante, con la primera plaza donde le acompañaban Padraig Harrington y Callum Shinkwin. Lo curioso es que el apellido del alemán, Knappe, significa escudero.
Tercer hecho notable: el estado mental y de juego del español Adrián Otaegui. Venía de hacer el día anterior +1. Poca renta. Riesgo de no pasar el corte. Peso de la responsabilidad para hacer algo este viernes, viernes de dolores para tantos.
Y Adrián se puso a la tarea como esos buenos hijos estudiantes que al llegar a casa desde el colegio no se aferran a la Play Station, sino que cogen el cuaderno de deberes y bajo la luz del flexo se queman las pestañas hasta completar la tarea.
Eso hizo el donostiarra; enchufado al campo como la tostadora a la corriente eléctrica quemó los hoyos con siete birdies, seis de ellos en ocho hoyos, los que van del 7 al 14. El único borrón en la tarjeta fue un bogey traicionero en el hoyo 16. Pero con su -5 en el total, tiene intactas sus opciones de cara al fin de semana.
Son tres hechos notables en esta segunda jornada del Scottish Open. A mi me parecen suficientes. Pero mi prima Margarita – ¿les he dicho alguna vez lo hermosa que es? – me ha insistido en que añada una coda, una apostilla o punto de interés.
Estábamos en una terraza de El Rompido (hemos dejado el Club unos días, más bien por suavizar el calor) y le he dicho de qué iba el post, y le he hablado de los tres casos de brillo deportivo que ustedes ya han leído.
.- Son ejemplos de ética – he enfatizado.
.- Tonterías, duque, tonterías: eso no interesa a nadie – ha dicho antes de llevarse una gamba al interior de su bella boca.
Yo algo mosqueado, le he replicado y he añadido.
.- Según tú, querida, que es lo notable de la segunda jornada del Scottish:
.- No hay duda: la indumentaria de Ian Poulter.
.- Pero si hoy iba de azul marino y lo más llamativo eran unos pantalones escoceses de cuadros azules y blancos.
.- Exacto, zoquete: No llamaba la atención: eso es lo llamativo – ha sentenciado- . Ian, contra su costumbre, no iba en absoluto estrafalario; es algo extraño… estará enamorado…






