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Cuarta jornada y “a la cuarta los lances definitivos” como reza esa clase cantada de sevillanas. Y como decía otra, “todo se va terminando, todo se va terminando, como un sueño que se aleja”. En la retina de los espectadores del The Players iban a quedarse muchas imágenes de esfuerzo, emoción y gloria.
Mientras, en el puesto de hamburguesas, nachos y otras pócimas Amateur 2, nostálgico y seguidor de Gonzalo Fernández Castaño, se lamentaba del juego del madrileño que había alternado birdies y bogeys Su lamento adquirió tono de Los Marismeños:
.- ¡Ay, Gonzalo “no me des pares y nones / que sin ti pierdo el sentío”! – musitó por lo bajini, aunque suficientemente alto para que lo escuchara el sensato oído de Amateur 1.
.- ¡Qué!, ¿que me vas a dar la Feria en Florida?
:-Pues que es mucha Feria perdida para poco golf del madrileño… -se excusó Amateur 2.
.- Hombre, acabar -2 no está mal: cántale esa de los Romeros de la Puebla que dice “Pero no te pongas triste /Que el sol volverá a salir, / y entre penas y alegrías /mañana será otro día: / otra razón de vivir”. – cantó Amateur 1.
Cuarta jornada y “a la cuarta los lances definitivos”, cuando sale el último partido de The Players con “dos estrellas relucientes” que diría Camarón: en este caso de dos atletas del golf: “se van batiendo / dos poderosas naves / se van batiendo”. Se enfrentaban Jordan Spieth y Martin Kaymer en lo que más parecían maniobras con fuego real de lo que llegaremos a ver en unos meses en Gleneagles con la Ryder Cup: “la pena fuera / la pena fuera / que dos naves tan finas/ se combatieran”.
Por delante de ellos, dos pabellones, uno australiano, español el otro, dejaban estelas de viril pelea contra los elementos, la física y el aire. Y la amenaza de tormenta de aquel fandango “Tormenta n’el mes de mayo, /pasé por la serranía/ y en la tormenta del mes de mayo/ yo he visto la luz del rayo/ de contrabando venía/ y en mi jaca galopando/.
.- ¡Oye, compadre! – preguntó Amateur 1, esperando sacar del monotema a su amigo – ¿qué te parece eso de que muchos jugadores vengan con polo rosa para celebrar el Día de la Madre?
.- ¿Pero el día de la madre no fue el primer domingo de mayo? – se extrañó Amateur 2.
.- No, en Estados Unidos es hoy.
.- ¡Ah! Claro: si es que aquí no tienen el Corte Inglés: tendrán el Corte Yanqui y ponen el Día de la Madre cuando les conviene – sentenció Amateur 2 –. Pues me parece dos cosas: una, que es estupendo cómo apoyan estos chicos a la familia y, segunda, que así evitan tener que ponerse el uniforme que manda Adidas o quien sea que les patrocine. Y “Yo me pongo mi sombrero…me pon, me pongo mi sombrero…me pon / me cuel… cuelgo la medalla / y me gusta tragar el polvo que va dejando La Raya”.
.- Jajajaja. No tienes remedio, feriante – le reprochó riendo Amateur 1 –. Anda, vamos a ver campeones.
La primera vuelta de los cuatro de arriba no acabó por despejar el horizonte. John Senden estaba missing in action; Sergio, con su segundo birdie en el hoyo 9, se quedaba a sólo dos golpes de la cabeza. Esa cabeza era más alemana que estadounidense por dos golpes (-14 para -12). Pero quedaban los nueve hoyos de la segunda vuelta
Y la segunda vuelta del TPC Sawgrass es una prueba grande repleta de ansiedades que invitan a clamar como en la sevillana rociera: “inmensidades verdes, los pinos / y quebrando el silencio los trinos./ Tiempo detente, / que es tan grande el anhelo / que mi alma siente, / que duren mis anhelos eternamente”. Evidentemente salvados las distancias y los objetivos.
Y fueron las ansiedades las que acabaron con las defensas de Spieth (bogey en el hoyo 11) y García (bogeys en los hoyos 11 y 14). Y luego se desató la tormenta: “chaparrones de mayo / lavan los pinos/ y asientan las arenas / de los caminos”.
En el momento de suspenderse el torneo por tormenta, Martín Kaymer (-15) y Jordan Spieth (-11) iban en el hoyo 14; Sergio García (-10) jugando el hoyo 16 y Jim Furyk (-12) tenía un putt de un metro para acabar su recorrido. Mucho tendría que cambiar la lluvia para que el joven alemán no se llevase el trofeo de cristal de The Players 2014.
Y la lluvia lo que hizo fue tensar nervios y poner presión. Sergio era tercero al acabar -11 gracias a su birdie en el hoyo 18. En Casa Club Jim Furyk descansaba campeón con menos -12.
Todo lo de mayor interés ocurría en el juego y en la cabeza de Martin Kaymer. Par en los hoyos 14 y 15. Hizo doble bogey en el hoyo 16 y la diferencia se quedó en un solo golpe. En el par 3 – isla-green – del 17 su bola acabó en el rough y tuvo que embocar un putt de 29 pies (9 metros) para evitar el empate. Lo hizo con un prodigioso golpe que, a los aficionados recordó uno semejante del ausente Tiger Woods: aquel putt de “better than most”. Gran final para una gran deportista.