La atención a la infancia desvalida merece el cuidado de la sociedad dominicana. Miles de niños principalmente de escasos recursos económicos deambulan por el territorio nacional sin que por muchos años se le haya prestado la debida atención oficial y no oficial que merece la crítica situación.
Sin embargo, el país tiene que reconocer los ingentes esfuerzos de la iniciativa presidencial en su interés en promover y ejecutar un innovador proyecto de rescate y atención a este triste panorama de los niños discapacitados. Me refiero a los Centros de Atención Integral a la Discapacidad infantil (CAID) que se rigen bajo la supervisión del Despacho de la Primera Dama de la República, Cándida Montilla de Medina.
Estas unidades tres en total, cuentan con la cooperación técnica y financiera del gobierno de la República China de Taiwán. Los centros están ubicados en la ciudad de Santo Domingo y las provincias de Santiago de los Caballeros y San Juan de la Maguana.
En un acto celebrado recientemente en esta última demarcación sureña, con la presencia del jefe del Estado dominicano, Danilo Medina Sánchez, se inauguró el tercero de estos centros de cinco que se tienen programados erigirse.
Allí hizo uso de las palabras centrales la licenciada Montilla de Medina, quien dijo que el sur de la República, registra los peores índices de pobreza y abandono, poniendo de relieve la alta deuda social que se tiene con los pobladores de esa zona del país.
Datos aportados en el referido discurso, dan cuentan de estudios realizados por el ministerio de Economía, Planificación y Desarrollo, que indica que en las provincias de Azua, Barahona, Bahoruco, San Juan de la Maguana, Elias Piña y Jimaní, los índices de pobreza rondaban el 80 por ciento. Otras cifras desveladas por Montilla de Medina, es que en el Sur del país unos 20,677 niños y niñas en situación de discapacidad necesitan este tipo de asistencia especializada.
También citó los resultados de la Encuesta Nacional de Hogares y Propósitos Múltiples del año 2013, donde el 7,3 por ciento de los niños y niñas del país entre 0 y 9 años de edad, sufren de algún tipo de invalidez. Antes de finalizar su presentación, la Primera Dama resaltó el valor de los CAID como obras de amor, citando una frase del Papa Francisco que una vez expresó: “El verdadero amor es concreto, están en las obras, es un amor constante, no es un simple entusiasmo”.







