Jessica Chastain ha conseguido lo que a muchas otras actrices les cuesta siglos realizar: ser todo un reclamo cinematográfico. Pese a que no han pasado más de tres años desde que apareciera por primera vez en la alfombra roja junto al atractivo actor Brad Pitt y Sean Penn, cuando prácticamente era una desconocida.
Con dos nominaciones al Oscar y un Globo de Oro en las estanterías de su domicilio, Jessica Chastain se convirtió en toda una celebridad con peso, y con el suficiente renombre que es sinónimo de garantía en cualquier película.
Cuando el director de Cuando todo está perdido, J.C. Chandor, se enteró que Javier Bardem había decidido cancelar su participación en su nueva película, A most violent year no tuvo problemas en seguir adelante con el proyecto porque Jessica se mantuvo firme en su puesto e incluso sustituir a Bardem con Oscar Isaac, que también acababa de ser nominado al Globo de Oro.
La elección del actor guatemalteco no fue para nada casual, ya que Chastain estudió en el conservatorio con él y se podría decir que es uno de sus grandes amigos. Asimismo, tampoco tuvo que hacer mucho para convencer al director de la cinta para que contara con Isaac ya que en una escena de la película tienen que hablar castellano.
La cinta, que llegará a los cines de Estados Unidos el próximo 31 de diciembre, supone todo un reto para la actriz ya que muchos aseguran que podría estar dentro de las nominaciones de la Academia del cine, sin embargo, una cláusula en el contrato que firmó en la cinta de Interstellar le impide dedicar tiempo y esfuerzo a ninguna otra película que no sea la dirigida Christopher Nolan.
En efecto, Chastain está obligada a promocionar solamente el filme que este pasado fin de semana recaudó 105 millones de euros en todo el mundo, desde principios de octubre hasta finales de diciembre. Eso sí, la cláusula no le impidió a hablar sobre la historia ambientada en 1981, el año que registró más crímenes en la historia de Nueva York, cada vez que alguien le pregunta sobre el tema.
La actriz protagoniza otros dos filmes con ambiciones de premio, La señorita Julia, una adaptación del clásico de Strindberg dirigida por la legendaria Liv Ullmann, y La desaparición de Eleanor Rigby, la versión final de una historia de amor contada desde varias perspectivas, de la que ya habló Hechos de Hoy.
La desaparición de Eleanor Rigby es el proyecto final de dos horas de duración que surge del remontaje de The Disappearance of Eleanor Rigby: Él y The Disappearance of Eleanor Rigby: Ell, un díptico que unido llegaba a las tres horas de duración. Al final se ha optado por hacer un montaje de ambas para poder estrenar una sola película.






