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"Rezo cada noche por los que han sufrido como yo y no se sienten fuertes, y siento que la vida es un ratito, un regalo, que hay que tomársela muy en serio porque ni siquiera nuestra vida es nuestra. Somos tan pequeños…" Son palabras escritas por una piloto de Fórmula 1 que tras perder un ojo y sufrir otras secuelas en un accidente con un monoplaza, murió meses después. Fue en Sevilla el 1 de octubre de 2013. Supo luchar y ayudar a otros a superar sus tristezas y sufrimientos.
En su memoria, este lunes, desde la 10:30, un grupo de mujeres participan en una jornada especial en el Centro Nacional de Golf, donde entre otras actuaciones tendrá lugar una competición de 9 hoyos, un Clinic que servirá para acercar mujeres a la práctica del golf y un curso de salud y golf a cargo de Dfisio.
Pero como en tantas cosas de la vida en el golf importa más y se decide antes el “para qué” que el “que”. Las hazañas se culminan cuando tienen arraigado su destino. Esta es la segunda edición de una iniciativa que busca promocionar el interés de las mujeres por el golf, para lo cuál parece necesario suscitar el interés del golf por las mujeres.
La iniciativa parte de
www.mujergolfista.com, plataforma nacida para que las mujeres que practican el golf encuentren información de moda, salud y “Life Style”. También para acceder a consejos y orientaciones del golf.
Sin embargo, sabiendo que la vida imita al golf no dudan en trasladar a más mujeres tantas enseñanzas ejemplares que este deporte proporciona. Esta jornada es un homenaje a la persona y a la memoria de María de Villota.
Y el modo de ayudar es la contribución con una parte de lo recaudado en esta actividad al Legado María de Villota, aportación de la piloto a la Fundación Ana Carolina Díez Mahou, con la que estuvo involucrada en los meses de vida tras sus accidente. El destino final es una apuesta para la atención de los niños con enfermedades neuromusculares genéticas.
Si por delante de esta actividad hay una mujer que supo afrontar una grave dificultad, por detrás hay otra mujer empeñada en acercar el golf a la sociedad y abrirlo a las mujeres. Y esta mujer es Adriana Zwank, jugadora profesional de la LET, licenciada en Comunicación, diplomada en Filosofía y una comunicadora elegante y sensible a la que hemos podido seguir en retransmisiones de competiciones de Canal Plus.
Resulta admirable, aunque no tan sorprendente cuando vas conociendo tanta gente valiosa, que las personas se encaren con la realidad para transformarla en algo mejor. Ante gestiones difíciles y trámites engorrosos; frente a los teléfonos que no descuelgan y los que te dicen a las claras que no tendrás el patrocinio que solicitas; delante de una mesa más llena de dificultades que de papeles y en un ambiente general de derrotismo hay todavía algunas pocas personas que persisten, sonríen, trabajan y sacan adelante sueños imposibles.
Pienso en Adriana, sí. Y pienso en otras personas a las que no nombre para no abrumarlas: gente, ellas y ellos, que con casi nada hacen un mundo de felicidad para otros muchos. Mujeres de empresa, mujeres de su casa, y de un colegio, y de un medio de comunicación que sacan tiras del pellejo de internet para hacer un cesto con servicios para otros.
Por eso cabe esperar tanto del coraje de Adriana Zwanck, pero no hasta el extremo de que quienes puedan poner el hombro lo quiten dejándola sola. El golf no es una actividad individualista ni cuando se juegan partidos individuales. La vida tampoco: siempre es posible hacer algo para mejorar las cosas.
Estamos en Navidad, un tiempo fuerte que interpela el sentido de lo que hacemos y su grado de incorporación a un mejor bien. Muchos autores, con motivo, se decepcionan con la práctica de acumular deseos de felicidad en unos días y la indiferencia el resto del año. Si la vida es un regalo, habrá que ver que parte de esta vida regalaremos nosotros diariamente. En las primeras palabras de María de Villota que encabezan este texto podría encerrarse un pista y la puerta a un compromiso personal: “ yo rezo cada noche por los que han sufrido como yo…”
Pues eso, Feliz Navidad y Feliz cada día de 2015.