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GENTES Y PAISAJES

Bolivia, el sorprendente corazón de América Latina

La Paz y visitar su mercado de las Brujas, navegar por el lago Titicaca y conocer los mitos de la Isla del Sol, Sucre, Potosí, adentrarse en las minas de plata son experiencias únicas.

Hechosdehoy / José Antonio Ruiz
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¿Qué país de Sudamérica elegirías para ir de vacaciones? Si yo tuviese que escoger tres países, ¡Bolivia estaría entre ellos seguro! ¿Por qué? Sencillamente por sus gentes, sus increíbles paisajes y por las experiencias que ofrece.

Hoy va a ser un día algo especial porque vamos a hablar de un destino en América por primera vez y nos vamos a salir por un momento de los destinos ultra “raros” o súper exóticos. He querido rendir homenaje a un país del que guardo grandes recuerdos y al que no le falta su dosis de exotismo. Por otro lado, me parece buena idea escribir también sobre lugares a los que todos podemos ir con más facilidad, ¿verdad? Pues eso.

 
América Latina tiene destinos impresionantes de verdad. Yo he pasado una buena parte de mi vida en tres de sus países y algunos de esos años han sido de los mejores que puedo recordar. Años que, por otra parte, aproveché para conocer un buen número de los estados que conforman la región. El resto los conocí después hasta que completé todos y cada uno de ellos.


Viendo las fotos que iba a incluir en este post me ha dado un ataque de risa incontrolable al ver lo “gordinflillas” que estaba (digo de risa por decir algo). Algunas, por puro decoro, las he omitido. Menudos michelines… la cabeza voluminosa como una olla express… ¿¿Qué me daban de comer?? Eso si, yo estaba feliz como una perdiz.
 
Me lancé con mi pareja de aquel entonces (una gran chica) a un viaje por algunos países americanos entre los que se encontraba Bolivia y nos lo pasamos pipa repipa.


 
Son muchos los lugares que encantan en Bolivia. Sus ciudades tienen una magia relajante, sus gentes son buenas gentes y, para terminar de seducir, tiene unos lugares atractivos como pocos. En este post me centro en algunos de estos últimos: el Lago Titicaca, las minas de plata de Potosí y el Salar de Uyuni.
 
Nosotros llegamos de noche a La Paz. ¡Ojo! Es el aeropuerto internacional más alto del mundo y está a más de 4.000 metros y se nota. Yo he pasado muchos años viviendo en ciudades a mucha altura y lo noté. ¡Comed ligero esa noche! No hagáis como yo que no se me ocurrió otra cosa que preguntar por el plato típico y comérmelo nada más llegar. Era Fricase de Cerdo… ¡¡mirad la receta en Internet!! (claro, no me extraña que al llegar a La Paz los bolivianos vieran mi panza desde Cochabamba). La digestión fue laaaaaaarga y pesaaaaaaaada. Pero el fricase ese estaba de lujo.


 
Tras conocer La Paz y su mercado de las Brujas, nos fuimos al Lago Titicaca (todavía con el fricasé golpeándome el esternón). El Titicaca es el lago navegable más alto del mundo y, ya sea desde Perú o desde Bolivia, es una maravilla.

Del lado boliviano, destaca la Isla del Sol. Con sus mitos, sus gentes con los rostros curtidos por el sol, sus adorables pueblecitos y las llamas… ¡oh! las llamas… tan simpáticas cuando te hacen caso… ¡Cuidado! no las molestes mucho que te echan un escupitajo en el ojo y ya puedes empezar a buscar un parche de esos. Por cierto, ¿alguien sabe dónde se venden esos parches? ¿existe el “parchista” o es “parchero”? ni idea…


 
La navegación por el lago es genial también y la experiencia, en general, aunque algo turística, la puede hacer cualquier persona y merece la pena ya sea que vayas con amistades, en familia, con niños, con los cuatro abuelos o con tu equipo de la Federación de Cinquillo.


 
De allí nos trasladamos a Potosí tras pasar un par de días en Sucre. Un pueblo con cierto encanto y vía de acceso a las minas del mismo nombre. Minas de plata que fueron muy importantes en su día (siglos XVI y XVII) y donde desafortunadamente murieron muchos indígenas en su explotación.
 
Hoy en día se pueden visitar. Pero nada de un paseíto, no, no. Sin tonterías. Allí te vistes de minero, entras con un lote de cosas que has de comprar previamente y dentro haces hasta rituales. Las compras: hoja de coca y cigarrillos (para los trabajadores), alcohol (era una especie de aguardiente de la más baja calidad que he visto en mi vida) y dinamita. No, no se me ha ido el dedo. He dicho dinamita. De la que hace ¡bum catapum!


 
Para ser una visita accesible al que quiera no está mal, ¿eh? Entras allí con tu traje de minero, tu linterna en la cabeza, con el culo en pompa por los túneles… le das alcohol al espíritu de la mina mientras le pones un “piti” en la boca y se lo enciendes… De repente todo el mundo se pone a mascar hoja de coca y, para rematar, coges la dinamita y empiezas a poner “bombas” y petardazos por todos lados. Que digo yo… no sólo suena peligroso… ¡¡¡es que lo es!!! Espero que hoy en día hayan puesto más control porque más de uno se va a quedar ahí fumándose un “caducados” junto a la estatua del espíritu ese… En cualquiera de los casos, ¡¡toda una experiencia!!


 
Llenos de polvo de la mina nos pusimos rumbo al Salar de Uyuni. Que lugar… de verdad de la “güena”. Imaginaos un desierto de sal más grande que todo el Principado de Asturias en España o la mitad de la provincia de Tucumán en Argentina. De hecho, es el más grande del mundo. Tocho, tocho, tocho… para ser de sal, claro.


Un lugar para soñar. Formaciones caprichosas, efectos ópticos, mucho blanco por todos lados, un pequeño hotel hecho de sal y la mítica Isla del Pescado con sus cactus que ¡¡¡llegan hasta los 10 metros!!!


El plan no puede ser mejor. Contratas a tu guía, a tu cocinero (o cocinera) y te adentras en el salar varios días. Con precaución, porque si el coche pasa por una zona donde la capa de sal no es muy gruesa, te quedas fumándote un cartón de “caducados” seguro ya que sacar el coche de ahí va a ser muy difícil.
 
Desde allí puedes seguir ruta hasta el desierto de Atacama en Chile, aunque nosotros nos fuimos a Santa Cruz de la Sierra. Tras unos días de relax en un hotel de lujo con piscina (bueno, motel con charca) dejamos Bolivia para adentramos en Paraguay. Os contaría las aventuras de Paraguay pero hoy no toca…
 
¡Hasta la semana que viene!
 
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Leer también en Hechos de Hoy: Rastreando a los descendientes de "Gorilas en la niebla" en RDC

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