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VIETNAM

Hoi An, la magia de los farolillos en una ciudad para enamorados

Vietnam tiene muchas joyas y Hoi An es una de ellas. Ciudad romántica, atractiva, cultural, barata y muy, muy animada. Pocos viajes a este país dejan de lado este lugar y razones de peso hay para ello.

Hechosdehoy / José Antonio Ruiz
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Vietnam tiene muchas joyas y Hoi An es una de ellas sin lugar a dudas. Ciudad romántica, atractiva, cultural, barata y muy, muy animada. Pocos viajes a este país dejan de lado Hoi An y razones de peso hay para ello. Por un lado, es realmente bonita y, por otro, es una excelente parada a mitad de camino en un viaje que recorra la nación de Norte a Sur o viceversa.

Así que abandonamos el barco que nos llevó a las maravillas naturales de Halong Bay de la semana pasada y vamos hacia el Sur hasta la genial Hoi An. ¡Vámonos!

Empecemos por el principio, ¿dónde está esta ciudad costera? Pues prácticamente en el centro de Vietnam, en la región de Quang Nam. Muchos viajeros llegan en trenes nocturnos procedentes de Hanoi o de Saigon (Ho Chi Minh), otros, aprovechando lo baratos que son los aviones allí, pues eso, volando (a Danang).

No debemos confundir Hoi An con Danang porque, esta última, es más como Las Vegas con muchas luces y edificios altos por todos lados. Hoi An, sin embargo, aunque tiene unos 120.000 habitantes, se presenta pequeña, tradicional, sin edificaciones que obstruyan ese cielo tan azul y su casco antiguo es Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO que no es poco.

Una de las características más notorias de esta city son los farolillos. ¡Hay hasta un festival! Los hay por todos lados y, de noche, son particularmente especiales. Aportan un ambiente acogedor, mágico. Tan mágico que el lugar es muy turístico y esa es la única pega que tiene.

Tan turístico que hay cientos de extranjeros caminando de un lado para otro a todas horas. ¡Es increíble! Pero es lo que hay, amigos.

En el lado positivo, que es el más grande, encontramos unos precios difíciles de batir. Aquí sí te puedes ir a un buen hotel a precio de gallina flaca. Pero hay mucho más.

El plan allí es caminar o, como mucho, ir en bicicleta. Durante el día, lo esencial es patear para recorrer sus coloridos mercados, visitar sus antiguos templos, sus cucos puentes… ¿Y a la hora de la comida? Pues, por ejemplo, ¡al Central Market!

Que por casi nada te ponen unos platos como el Mi Quang o el White Rose que están brutales. Además, es toda una experiencia compartir “mesa” con la gente local y echarte unas risas pidiendo lo que tiene el de al lado.

Lo del café ya no es tan guay. Te lo sirven frío y, además, pica. Eso sí, de propina, lo acompañan con un té. ¡Curiosa tradición! Y curiosos los vietnamitas también… En general son muy amables y sonrientes pero cuando se les dice que no a algo, algunos se enfurruñan y te dejan de hablar…

Lo sé… Pero a veces hay que hacerse estas fotos también… Por las noches la cosa se pone todavía mejor. El mercado nocturno es de los más vibrantes, hay infinidad de farolillos (tantos como turistas) por todas las calles que, a su vez, están repletas de animados bares y restaurantes en los que disfrutar de la excelente gastronomía vietnamita por unos precios que seguro que hacía décadas que no veíais.

¿Y por qué hace referencia a los enamorados es título de este artículo? Pues porque para ellos hay un planazo que es ir por el río en barcas iluminadas con farolillos como si estuvieras, literalmente, en Venecia.

Las aguas se llenan de innumerables barcas que van y vienen y se adornan con velas que la gente deja flotando en la corriente… No sólo es romántico sino que es realmente precioso el espectáculo. Hasta yo suspiré y mira que no soy mucho de estas cosas.

Tras tanto farolillo, lo mejor es visitar la playa de An Bang, a la que puedes llegar tras una laaaaaarga caminata o en bici o en taxi por muy poco dinero. No podría decir que es la playa de mis sueños en el pacífico pero no está nada mal y tiene muy buen ambiente.

Allí se pueden encontrar a los pescadores con sus particulares barcas redondas y propios y foráneos dándose un chapuzón. Después, te tiras en una hamaca o te atornillas a alguno de los garitos cerveceros que están a pie de arena. Genial, ¿no?

Y con Hoi An, os dejo por hoy. La semana que viene seguiremos rumbo al Sur por este fantástico país que es Vietnam.

Si quieres leer más de otros muchos destinos que ha visitado José Antonio Ruiz, entra en www.travelzungu.com o visita su página de Facebook.

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