1. Inicio
  2. Opinión
  3. Comunidad de blogueros
  4. Bernd Wiesberger gana el Open de Francia; Rafael Cabrera Bello remonta

SIEMPRE ME LEVANTO

Bernd Wiesberger gana el Open de Francia; Rafael Cabrera Bello remonta

Con su tercer Top 5 desde el 31 de mayo, Cabrera Bello está consolidando un juego efectivo. En esta ocasión se ha exhibido haciendo sólo 29 golpes en los 9 últimos hoyos.

Hechosdehoy / José Ángel Domínguez Calatayud
fjrigjwwe9r1_articulos:cuerpo
Mi prima Margarita y yo íbamos por la carretera echando pestes por la boca. La más inoportuna de nuestras parientes nos había citado de urgencia en su Castillo de La Mancha. ¡Es que no puede haber un verano tranquilo! Esta tía Alicia es la peste. Forrada, sí; pero la peste. Y cuando tu tía más rica te cita de urgencia sin detallar el orden del día, lo razonable es acudir diligente. La historia describe la triste situación monetaria de docenas de sobrinos que, indolentes, prefirieron irse de caza, o a navegar o incluso a casarse, haciendo oídos sordos a los requerimientos de tíos ricos que rogaban su presencia. Finalmente cobrarían la pieza, alcanzarían la orilla de algún continente o dirían “sí quiero”, pero se quedarían a dos velas.
 
La cita era para la cena, así que hicimos parada para comer en un hostal de carretera llamado “El Lobo Feliz”. Siniestro nombre, quizás presagio de peores noticias, porque, le pregunté a mi prima, ¿alguien ha visto alguna vez a un lobo feliz?
.- Seguro que sí, primo tonto –se mofó mi prima -: el lobo que acaba de comerse dos ovejas.
 
Entramos en el lugar. En la pared frontal, por encima de las botellas de whisky, ron y otros licores, asomaba la sonriente cabeza de un lobo con su terrible cadena de dientes alumbradores de los peores presagios.
 
Mientras nos ponían la comida algo tardía, pudimos ver la retransmisión televisiva del Alstom Open de Francia, acompañados de algún parroquiano con frustrada vocación de comentarista televisivo.
.- ¡Vaya pandilla de tristes estos del golf! – dijo un de ellos después de dar un trago de su cubalibre. Luego dirigió una mirada a su alrededor, mayormente a mi prima Margarita, por ver si alguien le seguía la cuerda, y como todos permanecimos en silencio, continuó:
.- ¡Pero tristes! Tristes y lentos. En vez de un caddie deberían llevar una decena de gatitos de compañía, jajajajaja – se rió. Una mujer, que al parecer regentaba un restaurante de carne argentina, le acompañó en sus comentarios.
.- Valiente pandilla de vagos – soltó por aquella boca la mujer – y encima dice el comentarista que ese gachó (era Mike Lorenzo-Vera) se llevará una buena pasta.
 
Mi prima Margarita, que había visto como se me tensaba mi flemática mandíbula, me dio un codazo y me susurro:
.- Calla, monstruo y atiende, que ahora le toca a Rafael Cabrera Bello.
Efectivamente, haciendo caso a mi prima me olvidé de los parroquianos anti-golf y me centré en lo que pasaba en Le Golf National. Allí, un enchufadísimo Bernd Wiesberger iba poniendo distancia por medio: el austriaco había hecho -5 en los primeros 9 hoyos. Nadie podía con él; ni un persistente Martin Kaymer, ni un voluntarioso Jaco Van Zyl, ni siquiera James Morrison, el inglés. Enseguida, aunque por poco tiempo, pudimos alegrarnos con el -1 de Jorge Campillo: era el mejor resultado en Casa Club.
 
Pero la triste noticia para nosotros era el estado de postración de Rafael Cabrera Bello. No lo supimos hasta llegar al hostal, pero en los primeros 9 hoyos había acumulado un bogey, un doble bogey y un  triple bogey. Ya el sábado se había gastado la buena renta de los dos primeros días.
 
Lo malo no es que perdiera el liderato. Lo peor era que estaba muy lejos de los tres puestos que dan derecho a participar en el Open Championship, que se celebra este año, dentro de dos semanas, en Saint Andrews. Eran horribles noticias. De los que no estaban clasificados para ese evento por otros medios, tendrían billete al Open los tres mejores clasificados y por delante del español ya había cinco. Y ninguno fallaba.
 
Pero comenzó a operarse el milagro por la parte positiva y por la negativa. Por la negativa porque Brendan Steel, el americano que iba fantástico, cometió triple bogey en el hoyo 17 y perdió varias posiciones. Tras caer también Maximilian Kieffer, sólo quedaban tres por delante, pero con el español hundido en la tierra.
 
Y entonces el volcán canario del golf hizo aparición, todo fuego silencioso y eficaz, todo lava de líquido y armónico swing: despertó vigoroso juego el de Rafael “SiempreMeLevanto” Cabrera Bello. Y ¿cómo fue eso? Pues una secuencia de eagle-birdie-eagle en los hoyos 12, 13 y 14 respectivamente, le catapultó como erupción volcánica hasta el Top 10 primero y más arriba después. En una jornada en la que en total se hicieron sólo tres eagles, dos los hizo Cabrera Bello… y casi seguidos.
 
Ya había terminado su vuelta el jugador que ocupaba esa ansiada tercera plaza para el British: era el francés mejor clasificado de su país, Mike Lorenzo-Vera. Y precisamente en ese último hoyo, que era en la jornada el más difícil de todos, el canario tenía que hacer birdie para colocarse él en ese tercer lugar.
 
Y lo hizo. La bola de su último golpe, un putt largo, corrió hacia el hoyo y se sumergió en él. Y Rafael “SiempreMeLevanto” Cabrera Bello nos dio una lección de coraje y pundonor. Y de sentido común, porque en la vida como en el golf, la perfección no se encuentra en no caer nunca, sino en levantarse siempre.
 
Bravo, campeón: ahora a Saint Andrews, que estás en tu mejor momento.

 

Comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Fill out this field
Fill out this field
Por favor, introduce una dirección de correo electrónico válida.
You need to agree with the terms to proceed

twitter facebook smarthphone

ARCHIVO DEL AUTOR

Menú