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PROVERBIOS EN DARIJA

Álvaro Quirós, líder dos días seguidos en Marruecos

En el Royal Gold Dar es Salam, el español aguanta en la cumbre y le habla a la bola para ganar el Trophee Hassan II. Va -7 y el top 10 se cierra en -2 con quince jugadores.

Hechosdehoy / José Ángel Domínguez Calatayud
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Hay un proverbio que traducido del darija, el dialecto árabe marroquí, dice: “haz lo que debas y no le des importancia a la opinión ajena”.

Él, Álvaro Quirós, sabrá en todos estos años que pasaron desde su triunfo en 2011 en el Dubai World Championship hasta su victoria en le Rocco Forte Open de 2017, cuántas cantinelas han llegados a sus oídos. “El éxito tiene muchos padres, y el fracaso es huérfano”.

Álvaro Quirós tomó la decisión de apartar su residencia de vecindarios poco arropadores de su silencio. Su golf pasó un Sahara que sólo el que lo ha vivido puede calibrar el peso. Solo; eso es así cuando es únicamente el alma propia la que te entiende. Y a veces ni ella.

Solo, cuando andas explicándote  -acaso justificando- cómo se cae del puesto 22 del Ranking Mundial al terminar 2011 al 278 sólo dos años después y al 600 cinco años más tardes. El de Guadiaro ha recuperado puestos, pero sigue en dunas del 435. Solo, eso ha sido su estado: Portugal, Dubái… el mundo. Su mundo interior.

Su triunfo en Sicilia hace ahora once meses fue un oasis donde respirar, beber un poco del licor del triunfo y recobrar fuerzas en busca del camino correcto. Su primera posición tras dos días en Rabat parece ser el camino firme debajo de sus pies: ya no hay arenas movedizas en su mente y fluye el feeling por las venas de su juego.

TenGolf recogía este viernes un declaración suya al término de la segunda jornada del Trophee Hassan II que lidera: “Habría que irse muchos años atrás para encontrar un día en el que yo jugara tan bien al golf”. Y tanto el medio especializado como el propio jugador se remontan a 2009 en el  Doha Golf Club.

Pues ahora a lo mejor es tiempo de ir a la recherche du temps perdu, que escribiera Marcel Proust. Pero el tiempo es algo que no está. Y si alguna vez está es por delante. Marruecos, Rabat es para este gaditano abierto y acogedor una oportunidad de atrapar esa confianza y esa técnica que le den un impulso.

Si en la vuelta del primer día de 67 golpes hubo un solitario bogey en el hoyo 14 frente a seis birdies, la jornada segunda fue un subibaja. Había salido por el hoyo 10 y en sus primeros nueve hoyos logró que sus tres bogeys de los hoyos 11, 13 y 15, quedasen compensados con cinco birdies. Luego, en la segunda fase, supo mantener el tanteo, lo que le sirvió para quedar líder en solitario con un golpe de ventaja sobre el australiano Andrew Dodt.
Las cosas el sábado irán como vayan a ir. Pero a él le toca ceñirse a su pegada que le permite acercarse más que sus rivales al green y seguir con los putts certeros; pegado al terreno como una serpiente al polvo.

Mientras juega no permanece en silencio continuo. Habla a la bola (todos sabemos que son sordas); habla al caddie (todos sabemos que son paño de lágrimas) y habla al aire que respira. O mejor, respira el aire que habla. Ese aire es el suyo, el de su mundo interior que exhala para darle vida. Porque como dicen en darija de alguien que es discreto, que no se meten allí donde no le llaman, Álvaro Quirós vive “dentro del mercado de su cabeza” mientras anda por el campo.

En la jornada del viernes el enemigo no fue siempre interior, aunque reconoció que algún error se debió a una confianza no bien anclada. Su adversario, el aliado de un campo exigente, fue el viento, más poderoso que el día anterior. Pero el español supo dominar y rehacerse después de cada error.

Reconocer el pulso y la fuerza del contrario, incluso parecer que cedes, es táctica para doblar la muñeca a la naturaleza.
Y Ahí estará el fin de semana. África podría ser el escalón continental para el relanzamiento de la temporada. África puede abrir sus puertas de hierro por la parte de Marruecos.

Y Álvaro Quirós tiene en su mano la llave, hablando desde su corazón al caddie, a la bola y al cálido aire africano. Pues también en darija se dice que “palabras dulces abren puertas de hierro”.

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