Un acontecimiento transcendental en el panorama político latinoamericano ha sido la elección de Andrés Manuel López Obrador, conocido entre sus paisanos como AMLO. Las elecciones del domingo 1 de julio se revistieron de una exitosa organización y transparencia nunca vista en la política contemporánea mexicana.
López Obrador es un fogueado y experimentado dirigente político originario del sureño estado de Tabasco. Militó en el otrora poderoso Partido Revolucionario Institucional (PRI), agrupación que gobernó de manera continua desde 1929 hasta el 2000, año en que el PRI perdió las elecciones de manos de Vicente Fox, un empresario y alto dirigente del conservador Partido Acción Nacional (PAN).
En el año de 1989 López Obrador decidió abandonar el PRI y unirse al Partido de la Revolución Democrática (PRD) de centro izquierda, que se fundó en 1997. Desde el PRD obtuvo el triunfo de las elecciones de alcalde del Distrito Federal (DF) en el año 2000, que tradicionalmente ha sido considerado la segunda posición de poder de México.
La gestión al frente del DF le sirvió de plataforma política para lanzarse a la presidencia de México. En el año 2006 perdió frente a Felipe Calderón, candidato del PAN, por un cuestionado y estrechísimo margen de menos el 1%.
No satisfecho con dichas elecciones, López Obrador regresó al ruedo político y se enfrentó al hoy saliente presidente Enrique Peña Nieto en las elecciones del 2012, perdiendo las mismas bajo cuestionamientos.
Es el Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA) quien también le apoyó en el 2012, quien lo ha llevado al poder cohesionando una amplia amalgama ideológica desde la izquierda hasta los ultraconservadores de la política mexicana.
Su elección ha sido la más grande en la historia de México, obteniendo un porcentaje de un 54%, cifra que tiene que ser ratificada o confirmada por el Instituto Nacional Electoral (INE).
López Obrador obtiene así un impresionante triunfo donde más de 33 millones de mexicanos le dieron su voto. El nuevo mandatario va a disfrutar de una amplia mayoría en ambas cámaras legislativas, además de 6 gobernaciones de las 9 disputadas. Su triunfo abarcó todos los estados de la República Mexicana, con excepción de Guanajuato, en el centro del país.
López Obrador enfrentará grandes y desafiantes retos como gobernante tales como la lucha contra la pobreza (46% de mexicanos) y la amplia desigualdad que afecta a la nación mexicana; la inseguridad pública que en los últimos 10 años se ha cobrado más de 250.000 muertos mayormente en el enfrentamiento al narcotráfico. El tema migratorio, el futuro del TLCAN, definir su política económica y presupuestaria, la construcción del nuevo Aeropuerto Internacional de Ciudad de México, la política energética donde se esperan importantes cambios, también están entre otros desafíos.
Su elección no alteró los mercados financieros y el peso mexicano tampoco sufrió caídas. Varios presidentes de manera casi inmediata felicitaron a López Obrador, entre ellos, el presidente estadounidense Donald Trump, quien dijo haber acordado trabajar juntos en una amplia agenda bilateral. El presidente dominicano Danilo Medina, país de donde se escribe esta columna, fue de los primeros en felicitar al nuevo presidente, entre otros líderes de la región y el mundo.
López Obrador ha prometido al pueblo de México, la llamada “Cuarta Transformación” en el sexenio que comienza el 1 de diciembre de 2018.







