Situación de incertidumbre aún tras la decisión del Reino Unido de abandonar la Unión Europea a raíz del referéndum del 23 de junio, del 2016. Una fecha histórica que por un estrecho margen del 51,9% a 48,1% se decidió separarse del bloque comunitario después de 40 años de permanencia.
La Comunidad Económica Europea fue creada en 1973 siendo el Reino Unido uno de sus países fundadores. De manera oficial, saldrá del mecanismo integracionista europeísta el 29 de marzo del 2019 y está obligado a concluir el proceso de transición en el mes de diciembre del 2020. Sin embargo, las cosas no pintan tan fácil para la primera ministra conservadora Theresa May, partidaria de lo que se conoce como Brexit.
Muchos ahora se preguntan: ¿estará Londres saltando al vacío? Una gran parte de la población del Reino Unido, comenzando por los jóvenes reclaman que no se separe de la Unión Europea porque temen un futuro incierto para esa juventud que a partir de los 16 años aspira a mejores oportunidades de desarrollo y trabajo. Con la partida de su país de esa Unión Europea, cortan el cordón umbilical de esas aspiraciones.
Uno de los más firmes opositores a que el Reino Unido abandone el bloque europeo es el ex primer ministro laborista Tony Blair, quien ha pedido la celebración de un nuevo referéndum para votar si definitivamente los habitantes del Reino Unido quieren o no abandonar el mecanismo integracionista europeísta.
La semana pasada miles de manifestantes, la gran mayoría jóvenes, se pronunciaron en la capital británica pidiendo una nueva oportunidad para votar Si o No al Brexit. Hasta la fecha, Bruselas -donde reside el poder de la Unión Europea- y Londres, no han podido ponerse de acuerdo en cómo sería la salida negociada del bloque de 28 naciones. El gobierno de Theresa May se encuentra también dividido entre los ministros pro Brexit y aquellos que propugnan la posición de permanencia comunitaria.
Cuando se anunciaron los resultados del referéndum, la libra esterlina cayó abruptamente en los mercados cambiarios en los niveles históricamente más bajos. La inseguridad se apoderó de la economía británica y las relaciones con sus antiguos socios se enfriaron.
Muchas compañías europeas piensan empacar sus maletas y mudarse para el terreno comunitario. Los bancos, que son piezas fundamentales en el movimiento financiero europeo, tienen que recomponer su presencia física en Londres. El mercado laboral que permitía a cientos de miles de ciudadanos británicos trabajar en cualquier país miembro de la Comunidad, no podrán optar con facilidad por un puesto de trabajo en el continente si finalmente se materializa la salida del Reino Unido del seno comunitario.
Por su parte, Bruselas ha pedido a Londres el pago de una suma estimada en 60.000 millones de dólares como compensación de la salida y de otras cuentas pendientes con el bloque.
También, hay que definir la suerte de la frontera con Irlanda del Norte, como otras condiciones que son el costo de la separación.
Para los países de la Región del Caribe, incluyendo a la República Dominicana, que tienen un Acuerdo de Asociación Económica con la Unión Europea, la separación del Reino Unido, obviamente representa una situación relativamente incierta para el comercio de productos como el banano, el cacao, ron y otros que gozan de un acceso preferencial en la Comunidad Europea.







