En los hechos de hoy, martes 17, el presidente del Consejo Europeo, Antónis Costa, y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, han sido muy firmes al exigir al geneal Keith Kellog la total colaboración de Estados Unidos para llegar a una paz justa con garantías de seguridad en Ucrania.
La presidenta de la Comisión Europea, Úrsula von der Leyen, ha sido muy firme en sus exigencias al enviado especial del presidente estadounidense, Donald Trump, para Ucrania, el general retirado Keith Kellogg. Urgió colaboración para lograr una paz “justa y duradera” que tenga en cuenta la independencia y soberanía de Ucrania y esté respaldada por garantías de seguridad.
Tanto António Costa como Ursula von der Leyen han sido muy firmes al reclama a Estados Unidos un asiento en las negociaciones sobre Ucrania. Los líderes de la Comisión y del Consejo se reunieron en Bruselas con el enviado de Trump para Ucrania días después de que este negara a los europeos un papel en la mesa de paz
Emerge el G-8 europeo
Es interesante destacar que la minicumbre de Macron como destacó Hechos de Hoy (sobre nootros) dejó al costado lo que era hasta ahora la obsesión de Bruselas por el consenso. Mostró además la irrupción de un nuevo núcleo que tiene el futuro de la Unión en sus manos.
Atención lo primero a que Europa afronta su más profunda crisis de seguridad desde 1945. La rápida iniciativa de Macron fue formar un grupo de acción de las principales potencias del continente. Nació así el G-8 europeo frente a la maquinaria de consenso de los 27 en el formato tradicional de los Consejos Eueopeos (las cumbres de Bruselas).
Macron acertó al incorporar, con astucia y audacia, al Reino Unido, que abandonó la Unión Europea hace cinco años (dejó al costado el Brexit con sus heridas y sus polémicas.
También resultó operativo (e inteligente) no invitar al húngaro Viktor Orbán y al eslovaco Robert Fico. Y tampoco a otros perfiles próximos a Moscú. Polonia representó el profundo estado de alarma del cinturón de países bálticos.
Macrón escogió adecuadamente el formato de una conversación intensa y directa en un momento en que la OTAN quedó tumbada y la Unión Europa despreciada en un momento de máxima gravedad y de shock geopolítico.
Las preguntas de Macron fueron incisivas:
– ¿Cómo puede Europa ayudar a Ucrania a conseguir el mejor acuerdo de paz posible?
¿Cómo pueden las naciones europeas seguir defendiéndose de Rusia ahora que Donald Trump se retira?
El primer ministro polaco, Donald Tusk, que actualmente ostenta la presidencia rotatoria de la Unión, fue el que explicó de forma muy precisa las razones de un proceso simplificado.
“Como pueden imaginar, desde hace varios días se están celebrando consultas sobre la convocatoria de esta minicumbre que reunirá a los países europeos más grandes y más comprometidos en cuestiones internacionales y geopolíticas”.
Merece subrayarse que las dos figuras más importantes de la Unión (Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, y António Costa, presidente del Consejo Europeo,) fueron invitados pero no lidearon las conversaciones.
Von der Leyen comprendió lo que estaba en juego a su llegada a París.
“La seguridad de Europa está en un punto de inflexión. Sí, se trata de Ucrania, pero también se trata de nosotros. Necesitamos una mentalidad de urgencia. Necesitamos un aumento en la defensa. Y necesitamos ambas cosas ahora”.
El gran error de la Unión Europea ha sido observar el primer mandato de Trump como si fuera un simple accidente político. Al ver el creciente deterioro de Joe Biden se debió de trabajar urgentemente en la llegada de Trump2. Nunca se pensó seriamente en el cisne negro negro de la destrucción de la OTAN por el mismo Trump y su plan secreto con Putin sobe Ucrania,
El pacto Molotov-Ribbentrop
Desgraciadamente -y es muy lamentable- Europa no quiso aprender de las lecciones amargas de su historia.
En la noche del 23 al 24 de agosto de 1939, Alemania y la Unión Soviética firmaron un tratado de no agresión, que se conoce como el Pacto Molotov-Ribbentrop. Estuvieron de acuerdo en no atacarse y en dividirse, en secreto, a los países que se encontraban ubicados entre ellos.
¿Una pesadilla que volvió?








