Aunque su fin tenía como objetivo tratar otra dolencia, lo cierto es que una investigación ha logrado beneficios en algo que no se esperaba. A través del estudio creado por la Universidad de Santiago de Compostela (USC) se ha explicado las ventajas de un potente mecanismo por el que un fármaco antidiabético disminuye también el peso corporal al activar la grasa.
Y es que el trabajo demuestra que uno de los medicamentos que se emplea habitualmente para el tratamiento de la diabetes tipo 2 (liraglutida) consiguió actuar en los roedores del laboratorio al mismo que activaba un mecanismo para quemar grasa e incrementar el gasto energético.
De esta manera, también disminuía el peso sin que se viera afectada la ingesta de alimentos. El estudio señala también que los pacientes obesos con diabetes tipo 2 tratados durante un año con una terapia combinada que incluye el mencionado fármaco, presentan un gasto energético más elevado que los pacientes tratados con otras terapias.
Asimismo, también deja entrever que el fármaco es “un agonista del péptido similar al glucagón tipo 1 (GLP 1) autorizado para el tratamiento de la diabetes 2 desde el año 2009, es capaz de regular una enzima denominada AMPK en una área específica del hipotálamo, lo que provoca un incremento de la actividad del tejido adiposo pardo”.
El tejido en cuestión, a diferencia del tejido adiposo blanco, no guarda grasa sino que se trata de una fuente natural de calor para lo que precisa quemar más grasa. “Dado que las calorías se almacenan en forma de grasa en el adiposo blanco, el tejido pardo al incrementar su actividad y quemar esas calorías para producir calor, lo que hace es aumentar el gasto energético causando por tanto pérdida de peso”, explica.
Asimismo, en la investigación se hace explicación clara de la grasa conocida como parda. Ésta tiene el efecto contrario y recibe su nombre de la alta concentración de mitocondrias (de color marrón oscuro y encargadas de suministrar la energía necesaria para la actividad celular). Su función principal es la termogénesis o capacidad para generar calor en el organismo debido a las reacciones metabólicas lo que permite quemar calorías para mantener la temperatura corporal.
Ahora, según indican los investigadores de la USC, el foco se sitúa en la posibilidad de estimular farmacológicamente o mediante nutrientes la actividad de la también llamada grasa buena o adelgazante.




