Mauricio Macri viajó junto a su esposa, Juliana Awada, y su hija Antonia. Su estrecho núcleo familiar, con el que celebró la primera hora de su mandato en el palco de la Casa Rosada, es el que le acompañó en este viaje a Roma, su ciudad preferida en Europa, en un viaje histórico.
En el séquito del presidente de Argentina -en la delegación oficial-, el jefe de Gabinete, Marcos Peña; la ministra de Relaciones Exteriores, Susana Malcorra; y el secretario de Culto, Santiago de Estrada. Mauricio Macri quiso una expedición equilibrada y no multitudinaria. Junto al presidente, los gobernadores de Tierra del Fuego, Rosana Bertone; de Salta, Juan Manuel Urtubey, y de Mendoza, Alfredo Cornejo.
No fue sencillo llegar a este punto como informó Hechos de Hoy. Existió frialdad y cierto distanciamiento por ambas partes con errores -todo hay que decirlo- del propio Mauricio Macri. La rectficación llegó gracias al secretario de Culto, Santiago de Estrada, y el nuevo embajador ante la Santa Sede, Rogelio Pfirter. En la presentación de sus cartas credenciales, el encuentro se prolongó durante una hora. Fue el verdadero arquitecto este este histórico encuentro.







