Enrique Peña Nieto envió sus condolencias a los familiares de las personas. Aseguró que el Gobierno de México trabajó en coordinación con las autoridades del Estado de México para atender a los heridos y afectados en Tultepec. Y nada más. Nadie asumió responsabilidades. Una muy grave catástrofe mostró la dejadez de la actual Administración del PRI (Partido Revolucionario Institucional) en México. En medio del dolor, la indignación.
Fueron 300 toneladas de explosivos las que estallaron en Tultepec, una población de 40.000 habitantes en el Estado de México. Se vivió el martes por la tarde, cuatro días antes de Navidad, una enorme tragedia con 31 muertos, 72 heridos y 100 desaparecidos en un lugar de México en el que la pirotecnia es negocio y tradición.
El mercado de pirotecnia de San Pablito, uno de los más grandes de México, sufrió en 2005 y 2006 graves accidentes. Debieron de advertir sobre el riesgo de que un día podría suceder una enorme tragedia. Rápidamente el Instituto Mexicano de Pirotecnia negó negligencias. "Los locales estaban perfectamente diseñados y con espacio suficiente para que no se produjera una conflagración en cadena en caso de chispazo", es la versión oficial. Lo sucedido mostró lo contrario.
La catástrofe de San Pablito Tultepec dejó todos los interrogantes y la imagen de un México desbordado. Un mercado de fuegos artificiales del tamaño de dos campos de fútbol era y es una temeridad. Esta vez, en pocos instantes, un nuevo accidente lo convirtió en un infierno.
Las víctimas, y los cien desaparecidos de San Pablito Tultepec, exigen una investigación exhaustiva. La corrupción, carencia de responsabilidades y desprecio a la legalidad se suman a la falta de protección a la vida y la ausencia de conductas que deberían ser ejemplares en el servicio a los ciudadanos. El rostro peor de México surgió en una catástrofe brutal que nunca debió producirse.
– Ver también, La torpeza de José María Aznar en el día importante de España en Nueva York (Hechos de Hoy)




