fjrigjwwe9r1_articulos:cuerpo
Lifestyle: Aunque la mayor parte de los jugadores han vuelto al uniforme gris, algunos combinado con negro, podemos decir que la jornada dominical ha sido la jornada de la Alegría y de la Familia. Las tribunas y las calles que rodean el campo estaban atestadas por una multitud colorista y familiar.
Dos gotas cayeron por la mañana, pero el resto del tiempo y toda la tarde fue de sol y nubes sin viento: como un día de golf de invierno en el sur de España, pero sin el bocadillo de tortilla de Guadalmina a medio recorrido. Puedo asegurar – y aseguro – que he visto reír al público y a la generalidad de jugadores.
Incluso en algún flash televisivo ha podido verse la fugaz sonrisa de Charl Schwartzel, el sudafricano cuyo rostro suele reflejar lo que parece una crónica e incurable úlcera de estómago. Si será serio que hasta los negro grajos que comen semillas del fairway de Saint Andrews le hacen reverencias al pasar, como quien saluda al superior en materia de circunspección.
Los rostros de David Duval, de Rickie “Chico Formal” Fowler, Danny “Surprise” Willet o Justin Rose eran el Himno a la Alegría. Y sí todos. ¡Qué decir del partido de Sergio García y Jordan Spieth!: compañerismo y fraternidad dentro de lo competitivo de ambos. En un momento crítico, en el hoyo 17, el americano ha salvado el par de milagro.
¿Y que ha hecho su compañero competidor a quien le llevaba dos golpes? Pues chocar su puño con el del joven nº 2 del mundo, con el gesto de orgullo y confianza con que un padre felicita a su hijo por la Matrícula de Honor en Matemáticas.
Ambiente deportivo y de familia lo había en la bolsa de Dustin Johnson en la que en vez de su propio nombre estaba grabado el de su hijo Tatoon Gretky. También en el mensaje de Mike Weit, campeón canadiense del Masters 2003, anunciando su retirada temporal de la competición de golf con el siguiente tuit: "Family is incredibly important to me and I have decided to take some time to focus on my personal life in children”.
Yo mismo, llevado por este florecer de amor familiar, he puesto un whatsapp de conciliación a la peor de mis parientes: “Hola tía Alicia, espero que estés bien: se te echa de menos aquí en El Rompido”. La respuesta, por el mismo medio, cariñosísima y muy interesada por mi salud no se ha hecho esperar: “Sobrino terco: veo que no me hiciste caso y has estado con la cabeza al sol hasta perder la sesera… ¿Qué significa tu mensaje? Te envío el chofer con ibuprofeno y un sombrero Panamá, a ver si se te pasa eso de interrumpir la siesta de medio mundo enviando incomprensibles textos. Cordialmente, tu tía Alicia”.
El clima. Al jolgorio de golf ha contribuido, y no poco, el día benigno –santo, si lo comparamos con los anteriores – sin viento ni lluvia de importancia. Ni siquiera ha conseguido que lloviera un desafinado gaitero soplando Flower of Scotland en plena City Street de Saint Andrews.
Los españoles. Sin llegar a organizar una falla ni a tirar precoces cohetes de celebración, hoy ha sido un magnífico día para la nación. Incluso la severa BBC – gran emisión la que está haciendo, por cierto – enfocó con sus cámaras la enseña roja y gualda. Pero el honor deportivo se lo llevan dos señores: Rafael Cabrera Bello que jugó de mañana, partía con Par y ha acabado -4, y eso que ha jugado en las peores horas.
El otro español, Sergio García, ha hecho otra gran jornada con cinco birdies y un sólo bogey, éste en la primera vuelta. Su vuelta de 68 golpes, para un total acumulado de -9, le ponen en disposición de atacar la primera plaza y hacerse con la Jarra de Clarete. Está a 3 golpes de la cabeza y, recordemos, es un especialista en “escalada”: en el Open del año pasado redujo en 5 golpes los siete que le llevaba Rory McIlroy. Claro que los del lunes serán otros López.
Los resultados. Efectivamente, no se apellidan López los adversarios que tendrá en la última jornada el español. Primero, está empatado con otros ocho señores apellidados Leishmann, Niebrugge, Rose, Goosen (sí, ese que tiene nombre de exclamación: Retief), Streb, Scott, Johnson (D. Zacharias) y Willet. Y por delante de él, Padraigh Harrington (-10) (el sieso con el que perdió en 2007 el Open en el último putt); Jordan Spieth (-11); Jason Day (12); Louis Oosthuizen (-12), y Paul Dunne (- 12).
Párrafo aparte merece este Paul Dunne, siquiera para decir que nació en Irlanda; que es aficionado; que ha cumplido 22 años; que hizo una vuelta de 66 (-6) con la que bate récord de amateur en una vuelta en un Open en Saint Andrews; que también consigue el mejor resultado en 54 hoyos de un amateur en un Open.
Si concluye vencedor será el cuarto amateur en ganar el Open Championship: le precedieron John Ball (1890), Harold Hilton (1892) y Bobby Jones (1930). Toda una hazaña este día tercero del Open.