Es una de las enfermedades más crueles que existen, por lo que no es de extrañar que los expertos busquen una cura para este mal de la memoria. Y es que aunque parece una dolencia actual, lo cierto es que fue a partir de los años setenta cuando aumenta en gran medida el riesgo de sufrir la enfermedad de Alzheimer.
Y es que según los últimos datos en todo el mundo hay 35,6 millones de personas afectadas por la enfermedad de Alzheimer mientras que la Organización Mundial de la Salud determina que dicha cifra se duplicará en veinte años hasta los 115,4 millones de personas en un año aproximado como 2050.
Hasta el momento, los avances han sido totalmente gratificantes aunque no se ha dado con una cura o un tratamiento efectivo para la enfermedad de Alzheimer. Un nuevo estudio ahora determina que, mientras se sigue buscando dicho medicamento, la prevención o retraso de la aparición y progresión de esta dolencia puede venir en gran medida de la mano del ejercicio físico.
Y es que según Martín Carrasco, de la Clínica Psiquiátrica Padre Menni de Pamplona, “un hallazgo relativamente sorprendente en este sentido consiste en el potencial de la actividad física como intervención para mejorar el funcionamiento cognitivo y quizás incluso disminuir el riesgo de demencia".
Es por ello que el experto no ha dudado en coger papel y bolígrafo y ha elaborado un documento, que se puede encontrar en la Sociedad Española de Psiquiatría, sobre ejercicio físico y funcionamiento intelectual en el que resume los resultados más destacables de los estudios en este ámbito.
Y es que en las conclusiones más importantes que se saca de este estudio resaltan la importancia de realizar algún tipo de ejercicio físico. Sobre todo el aeróbico como podría ser pasear, nadar o pedalear ya que es aquella modalidad que mejor se asocia al funcionamiento mental.
Asimismo, destaca que si el ejercicio físico se mezcla con ejercicio intelectual se ofrecen mayores resultados. Entre ellos están los que fomentan la memoria a largo plazo así como la lectura o el vocabulario. Por debajo de los 20 a 30 minutos de práctica continua de ejercicio desaparecen los efectos beneficiosos de la actividad física.
La práctica de este ejercicio se asocia también a resultados positivos como el mantenimiento de la autonomía y la independencia. Y también entra en juego la importancia de llevar a cabo una dieta rica en vegetales y aceite de oliva, como la dieta mediterránea, y con un control adecuado de la tensión arterial y de la diabetes.




