Felipe González regresó a Bogotá tras una visita sobre todo a Caracas de apoyo moral y político a la oposición. Nicolás Maduro fue inflexible. No le permitió visitar a Leopoldo López en la prisión de Ramo Verde ni tampoco asistir a la audiencia en los tribunales. El chavismo mantiene el secretismo extremo sobre el dirigente opositor, preso desde hace 15 meses.
En el balance de su visita, antes de regresar a Colombia, Felipe González ha insistido en el diálogo, la necesidad de un reencuentro y la importancia de la unidad ante nuevas elecciones que advirtió como cruciales. Evitó polémicas políticas y crear un nuevo foco de discrepancia. "Ser un abogado defensor no es lo que he pedido. La asistencia técnica es un derecho de la defensa, pero hubo una decisión del Tribunal Supremo", señaló en la conferencia de prensa del final de su visita.
En sus días en Caracas, González estuvo en la residencia de la familia de Leopoldo López. Logró la autorización para visitar a Antonio Ledezma, que se encuentra bajo arresto domiciliario. Y se reunió largamente con la Mesa de la Unidad Democrática (MUD). Visitó también al periodista Teodoro Petkoff, del semanario Tal Cual, al que le entregó el Premio Ortega y Gasset.
En la reflexión de Felipe González, como recogió Hechos de Hoy, la situación de Venezuela requiere diálogo sincero por todas las partes implicadas. Y la necesidad urgente de reconstruir las instituciones. Considera que Iberoamérica no debe dar la espalda a la sociedad. En el gran proyecto del fin de la Guerra Fría en el Caribe participa del criterio de que haya más actores implicados en el proceso político como Venezuela y Colombia.




