Por primera vez cuatro mujeres de hierro estuvieron unidas en la lucha contra el terrorismo, y en la defensa, dignidad y respeto a las víctimas de la peor lacra de la sociedad: Ángeles Domínguez, Pilar Manjón, Ángeles Pedraza y María del Mar Blanco. Representan cuatro sensibilidades personales, políticas y sociales frente al terrorismo que ha azotado España en la historia de la democracia. Un terrorismo fanáticbajo todas sus siglas, desde el de ETA (Euskadi Ta Askatasuna) hasta el yihadista.
Fue un acierto buscar el sello de la unidad en todos los actos. El ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, lo hizo el lunes. El primer acto oficial del décimo aniversario del mazazo de los atentados del 11 de marzo de 2004 fue la entrega de condecoraciones a 365 víctimas. Contó con la presencia de todas las asociaciones de víctimas y afectados.
También se tradujo, en un logro positivo, el esfuerzo por celebrfar una misa solemne en la Catedral de La Almudena, para que se pudiera visualizar la unidad de todas las víctimas. Hubo además sensibilidad para que fueran invitados representantes de otras confesiones religiosas, como la musulmana, que compartían muchos de los fallecidos en la fecha dramática de los atentados del 11 de marzo de 2004.
En las claves políticas, a destacar la autoridad con que actuó la presidenta de la Fundación de Víctimas del Terrorismo, María del Mar Blanco. Decidió no invitar a los expresidentes José María Aznar y José Luis Rodríguez Zapatero, ni tampoco a Felipe González. El criterio que siguió se centró en que estuviesen, primero, todas las víctimas, y segundo, los responsables de las actuales instituciones y máximos responsables políticos.
Asistieron por tanto los secretarios generales del PP y el PSOE, María Dolores de Cospedal y Alfredo Pérez Rubalcaba. Y por supuesto los responsables del Gobierno y a Corona. Mariano Rajoy estuvo acompañado por su esposa, Elvira Fernández. Junto al Rey Juan Carlos I, la Reina Sofía y Doña Letizia, al estar en Santiago de Chile el Príncipe de Asturias. Asistió la Infanta Elena pero no la Infanta Cristina.
En el flanco de la única polémicas, las palabras en la homilía de monseñor Rouco. El presidente de la Conferencia Episcopal Española, Antonio María Rouco Varela, pudo haber elegido palabras que reflejaran sentimientos compartidos en el día del logro de la unidad en el día del respeto a la dignidad de las víctimas, tras diez años de polémicas por la teoría de conspiración que involucraba el supuesto papel de ETA y hasta una supuesta conexión con Josu Ternera. Monseñor Rouco habló de que "hubo personas dispuestas a matar a fin de conseguir oscuros objetivos de poder".
Fue contestado con crueldad en tuits en una intensa polémica en Twitter, la red de microblogs ("Me gustaría ser Papa sólo por poder darle una hostia a Rouco Varela"). Al arrancar el día, en el programa de Susanna Griso, Espejo Público, Javier Gómez Bermúdez, como recogió Hechos de Hoy. fue tajante. "Las elecciones contaminaron todo", sentenció.







