Hay una vieja película en blanco y negro donde Rafael Leonidas Trujillo, el sanguinario dictador dominicano, concede una entrevista en su finca de San Cristóbal. A veces habla con sombrero y a veces sin él, pero siempre se refiere a los dominicanos y al destino del país como si se tratara de los caballos, las reses y los sembradíos que le rodean.
La entrevista a Trujillo ocurrió en 1961 y cada vez que la veo acabo sintiendo un raro escalofrío. Me imagino lo que era vivir bajo el yugo de esa bestia. Este 22 de marzo de 2016, el mundo pudo ver a Raúl Castro enfrentarse a periodistas libres, que fueron hasta allí sin un cuestionario previamente concertado.
En la primera pregunta que le hicieron, cuando se pronunció la palabra libertad, el dictador comenzó a toser. A pesar de que es un general octogenario, que ha dirigido ejércitos, batallas y hasta pelotones de fusilamiento, algo tan sencillo como la palabra libertad le resecó la garganta y lo dejó sin palabras.
Aunque no estaba en Birán, la finca de su padre, sino en un palacio de La Habana, se sentía con un dominio total de escenario. Por eso habló como un terrateniente y no como un estadista: “¡Dame la lista ahora mismo de los presos políticos para soltarlos (…) Y si hay esos presos políticos, antes de que llegue la noche van a estar sueltos!”, respondió Raúl Castro.
Habló de los cubanos con la misma propiedad que su padre disponía del ganado. Antes, confundido, le dijo a Barack Obama que le pareció oír que le preguntaban por “presos humanos”. Tan acostumbrado está a que nadie lo contradiga ni le haga interrogantes incómodas, que una pregunta tan sencilla y directa logró embrollarlo.
Raúl Castro todavía no había terminado de hablar, cuando ya en las redes sociales circulaba un listado actualizado de los presos políticos en Cuba. Al parecer nadie pudo hacérsela llegar al dictador, porque ninguno fue liberado anoche. Aunque la rueda de prensa fue transmitida en todo el mundo por medios digitales y a todo color, algo había en esas imágenes de una vieja película en blanco y negro.
Hace 15 años que me escapé de esa realidad, pero al ver anciano que gobierna mi país referirse a los cubanos, sentí un escalofrío, me vi como parte de los caballos, las reses y la tierra baldía que le rodea.
– Ver en Hechos de Hoy, Cuatro apuntes sobre el discurso de Barack Obama en La Habana.
– El último acto de Barack Obama en Cuba. Asistió junto a Raúl Castro en el Estadio Latinoamericano de La Habana al partido amistoso entre la selección de Cuba y los Rays de Tampa Bay. Antes de comenzar el partido se guardó un minuto silencio por los atentados terroristas en Bruselas (Bélgica).







