Más de 17,6 millones de espectadores siguieron el duelo televisivo de la noche del domingo, el único que se celebrará en esta campaña electoral alemana, entre Angela Merkel y Peer Steinbrück. Cinco canales retransmitieron el debate que fue visto por 3,6 millones más que el de hace cuatro años, pero menos que el de hace ocho, que contó con 21 millones de seguidores. No hubo un ganador claro de cara a la cita en las urnas del próximo 22 de septiembre. Más de 132.000 tuits generó el debate-espectáculo que "animó" como nunca el showman Stefan Raab que no dejó que se le escaparan vivos ni Merkel ni Steinbrück con sus respuestas demasiado indefinidas.
El momento álgido de la noche fue la pregunta sobre una hipotética Gran Coalición entre CDU y SPD. "¿A quién tengo que votar si quiero a Steinbrück como vicecanciller y ministro de Finanzas?", preguntó Raab poniendo nervioso a Steinbrück que dijo que el no aspira a ser vicecanciller. "¡Pero qué postura es esa!", le espetó el showman, "¡Qué pasa que sólo quiere jugar si se convierte en el King of Kotlett (el rey de las chuletas)!, le reprendió el exayudante de carnicero Raab aludiendo al puesto de canciller como "King of Kotlett".

Los tres periodistas y a la izquierda el showman Raab.
Entre ataque y ataque de Raab, la canciller alemana y su rival socialdemócrata discutieron entre otros temas sobre el euro, la política fiscal y los programas de espionaje estadounidenses. El debate era una de las últimas opciones de Steinbrück de frenar a Merkel, a la que todos los sondeos dan como vencedora de los comicios, en los que optará a un tercer mandato, aunque en coalición.
Vestidos de negro, ambos candidatos aparecieron relajados, no cometieron ningún desliz obvio y mostraron un aparente control de los temas. Merkel se dirigió en varias ocasiones directamente a su rival, mientras que Steinbrück miró se centró en los cuatro moderadores -tres periodistas y el showman– que planteaban los temas a discutir.
El show de Raab
La canciller se mostró dominante, transmitió a los espectadores que se puede confiar en ella, no cometió ningún error de bulto. Steinbrück, más nervioso y recitando frases preparadas, perdió la oportunidad de meter un poco más de mordiente en una campaña muy plana. Para muchos, el ganador del debate de 90 minutos sin cortes de publicidad fue el showman Stefan Raab, del canal privado Pro Sieben, con sus preguntas incisivas. Hasta la BBC llegó al convencimiento de que "Raab won". Raab realizó preguntas llenas de frescura e incluso irrespetuosas, muy al contrario de las "aburridas" cuestiones planteadas por los tres periodistas que moderaron el debate con él y que fueron los peor parados en las evaluaciones tras el debate.
El candidato del SPD acusó a Merkel de aplastar a los países del sur de Europa con la austeridad, de no gestionar adecuadamente el abandono de la energía nuclear en el país y de hacer la vista gorda a un aumento de los empleos con salarios bajos. "Durante cuatro días hemos visto un parón. Quiero cambiar esto", afirmó Steinbrück.
Merkel, de 59 años, defendió que los planes del SPD de subir los impuestos pondrían en peligro la prosperidad del país y subrayó que el partido de Steinbrück apoyó su política respecto al euro durante toda la crisis. "Usted votó a favor de todo", recordó a su rival, sonriente.
Primeros sondeos tras el debate
Un sondeo realizado por Infratest Dimap tras el debate dio una ligera ventaja a Steinbrück, con el 49 por ciento que le daba ganador, frente al 44 por ciento de respaldo para Merkel. Sin embargo, una encuesta realizada por Forsa situa a la canciller un punto por encima respecto a su rival, con el 44 y el 43 por ciento respectivamente.
Steinbrück, exministro de Finanzas de 66 años, es conocido por su agudeza pero también por su tono de sabelotodo, que le hace parecer arrogante. Su reto en este debate era criticar las políticas de Merkel sin parecer demasiado agresivo y aparentemente lo consiguió en gran medida. "Steinbrück puede haber ganado unos pocos puntos", según el politólogo Jürgen Falter. "La cuestión es si es suficiente para movilizar a los votantes y que respalden al SPD", añadió.
Europa en el debate
Algunos de los momentos más destacados de la noche los protagonizó Europa, un tema que no ha ocupado demasiado espacio en la campaña electoral hasta que el mes pasado surgió el debate sobre un posible tercer rescate a Grecia tras los comicios germanos.
Steinbrück tachó de "fracaso" la política de Merkel respecto a Europa debido a la continuada recesión y a las altas tasas de paro en los países del sur de la zona euro, que han tenido que emprender duras medidas de austeridad a cambio de rescates. "Yo hubiera seguido una estrategia de crisis diferente. Por supuesto, debe haber consolidación presupuestaria en estos países, pero no una dosis mortal", dijo. "Alemania también consiguió ayuda una vez y no debemos olvidar eso", añadió. "Alemania fue ayudada tras la Segunda Guerra Mundial con el Plan Marshall", recordó.
Por su parte, Merkel replicó que fue con el canciller del SPD Gerhard Schröder cuando se permitió a Grecia entrar en el euro. "Como canciller tengo una responsabilidad de garantizar que la presión para las reformas en Grecia no remite", afirmó. "Podría haber un nuevo paquete griego pero nadie sabe lo grande que será", aseguró.
El último sondeo
A tres semanas de las elecciones, un sondeo de Emnid publicado el domingo muestra al bloque conservador de Merkel -la Unión Cristiano Demócrata (CDU) y su hermana bávara la Unión Social Cristiana (CSU)- con una ventaja de 16 puntos sobre el SPD de Steinbrück.
El tamaño de la distancia significa que es altamente provable que Merkel continúe como canciller tras los comicios, pero lo que no está claro es si conseguirá suficientes votos para mantener su coalición con el Partido Liberal Demócrata (FDP).
De no obtener los votos necesarios, Merkel podría verse obligada a mantener complicadas conversaciones de coalición con el SDP, partido con el que gobernó entre 2005 y 2009. Steinbrück fue ministro de Finanzas en esa "gran coalición" pero rechaza volver a servir bajo Merkel una segunda vez.
El paro, en niveles mínimos
Una de las razones que Steinbrück aprovechó para minar la popularidad de Merkel es que la economía ha obtenido unos resultados mejores que los de sus socios europeos durante la crisis del euro y de hecho el desempleo se encuentra actualmente en uno de sus niveles más bajos desde la reunificación en 1990.
"Hemos tenido cuatro buenos años para Alemania y quiero que los cuatro siguientes sean también buenos", dijo Merkel. Sin embargo, Steinbrück incidió en que no todo el mundo está prosperando, ya que hay 7 millones de personas que ganan menos de los 8,50 euros por hora del salario mínimo que su partido quiere introducir, financiado por una subida de impuestos a los alemanes que ganen más de 100.000 euros al año.
"Los planes de subida de impuestos de los socialdemócratas y los Verdes traen consigo el riesgo de que echemos por tierra la buena situación que tenemos en lugar de mejorarla", replicó la canciller Merkel.
Los candidatos también abordaron la cuestión de Siria, descartando la participación de Alemania en una intervención militar por parte de Estados Unidos. Por otra parte, Steinbrück sugirió que Merkel no ha reaccionado con la suficiente contundencia a las revelaciones de programas de vigilancia de Estados Unidos y Reino Unido.
El único debate de la campaña no habrá sacado de dudas a nadie, pero si resultó un espectáculo diferente a lo visto hasta ahora en este tipo de duelos entre candidatos. La decisión la tendrán los electores el próximo domingo 22 de septiembre.




