La situación de Siria, la reanudación de las conversaciones entre israelíes y palestinos, y el futuro de Jerusalén presidieron el encuentro del papa Francisco con el rey de Jordania, Abdalá II, y su esposa Rania. El Papa, que ha permanecido en agosto trabajando en los grandes asuntos de la reforma de la Curia -la gobernación de la Santa Sede y la Iglesia-, permanece muy pendiente de la crisis abierta en torno a Siria y su guerra civil.
En su encuentro con Abdalá II, según informaron fuentes vaticanas, Francisco recalcó que "la única opción" es el diálogo y la negociación para poner fin al sufrimiento en Siria. El Papa escuchó el análisis de Abdalá II sobre estabilidad en Oriente Medio, la guerra civil en Siria, el reinicio de las negociaciones entre israelíes y palestinos, y el futuro de Jerusalén.
El Papa abrió el mes de septiembre, tras el éxito de su viaje a Brasil, que reforzó su proyección y carisma -que ha reconocido el propio Benedicto XVI en conversaciones con la agencia Zenit– con tres nombramientos, uno de ellos muy importante. Francisco nombró al arzobispo italiano Pietro Parolin, de 58 años, actualmente nuncio en Venezuela, como sucesor de Tarcisio Bertone. A la vez confirmó en la dirección de la Casa Pontificia -encargada de las audiencias y de la logística- a monseñor Georg Gänswein. Continua como secretario particular de Benedicto XVI y va a ser un puente muy especial entre el Papa y el Papa emérito, que es una situación inédita en el papado.
El tercer nombramiento de Francisco supone también una decisión relevante. Designó como segundo del Governatorato del Vaticano, el ente que gestiona la administración de Ciudad del Vaticano, al padre Fernando Vérgez Alzaga, exsecretario del cardenal Eduardo Pironio, miembro de la congregación la Legión de Cristo -los legionarios de Cristo– y actual director de las Telecomunicaciones del Vaticano.
La elección de Pietro Parolin supone un paso crucial para Francisco, designando una persona joven (58 años) en señal de cambio de gestión en la Iglesia. Parolin representa un cambio copernicano respecto a Bertone, el número dos de Benedicto XVI, sin experiencia diplomática. Bertone abrió flancos de crisis para Benedicto XVI, en gestión de corrupción y nepotismo. No se trataron de críticas de los medios, ni siquiera de círculos vaticanistas, sino de quienes asistieron en a los debates previos al cónclave que eligió a Francisco -asunto que trató Hechos de Hoy-. El Papa volvió a sorprender con este nombramiento. A Parolin no se le esperaba. Representa una personalidad ajena a los pulsos que entristecieron a Benedicto XVI, y significa, como número dos de Papa, una apuesta de gran recorrido en la renovación de la Curia cuya hora cero comenzó.
Un conferencia de prensa premonitoria




