Gran conmoción, desconcierto y sensación de fallo total de la policía y servicios secretos en Bélgica donde dos explosiones se produjeron a las 7:55 horas, en el hall de salidas del aeropuerto de Zaventem, en Bruselas, cerca del mostrador de la compañía American Airlines. Fuentes oficiales han confirmado 34 víctimas mortales y 187 heridos de diversa gravedad, 14 muertos se produjeron en el aeropuerto y 20 en el metro.
Algunos testigos aseguran haber escuchado disparos antes de las detonaciones y gritos en árabe. La Fiscalía belga ha confirmado que se trata oficialmente de atentado suicidas. Una tercera bomba podría haber fallado. El aeropuerto ha sido evacuado y los vuelos con destino a Bruselas han sido desviados a otros destinos.
Una hora más tarde, se registró una nueva explosión en la estación de metro de Maelbeek, a la altura de las instituciones europeas, en el corazón del barrio de la Unión Europea. No hay cifras oficiales sobre heridos o muertos en el metro. La red de transporte público está cerrada en todo Bruselas.
Ambulancias y servicios de emergencia han rescatado a varias personas del metro que fueron atendidos en la acera de una de las avenidas más céntricas de la capital belga.
El primer ministro belga se ha dirigido por televisión y radio a los ciudadanos pidiendo que eviten salir a la calle. La frontera entre Bélgica y Francia ha sido cerrada.
La Policía belga detuvo el viernes a Salah Abdeslam, el único terrorista que había salido con vida de los atentados de París del pasado 13 de noviembre. El lunes, el ministro belga del Interior, Jan Jambon, advirtió que la detención de Abdeslam podría provocar represalias.




