Al viernes negro de pánico financiero sucedió un sábado de reflexión pero con una primera cumbre en Berlín (ver en Hechos de Hoy, Unión Europea de 27 tras Brexit sin espacio para la depresión y la histeria).
No sólo es un criterio de Alemania. El clima político cambio de forma drástica. La Unión Europea puso las nuevas cartas sobre la mesa. Si el Reino Unido votó por romper con la Unión Europea debe efectuarse esta decisión de forma inmediata.
Este lunes, cumbre política formal, y de alto nivel, en Berlín. La canciller Angela Merkel ha citado al presidente francés François Hollande, al primer ministro italiano Matteo Renzi y al presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk.
Se abre un escenario delicado que no se puede ocultar. La Unión Europea ha perdido a la segunda economía del bloque. Se abren interrogantes políticos, económicos y financieros. Y acechan los populismos de extrema derecha y de izquierda radical para sacar su tajada.
El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, resumió el momento que se vive. Ha advertido al Reino Unido que "no va a ser un divorcio amistoso" exigiendo a Londres que presente "inmediatamente" su petición de abandono. "No es un divorcio amistoso, pero, al fin y al cabo, tampoco era una gran relación amorosa", declaró a la cadena de televisión alemana ARD. "No entiendo por qué el Gobierno británico necesita esperar hasta el mes de octubre para decidir si envía o no la carta de divorcio a Bruselas. Me gustaría tenerla inmediatamente", sentenció.
Un escenario inédito se abre sabiendo que el lunes las Bolsas de Europa medirán el segundo test tras Brexit. España, después de Reino Unido, al filo de que un ciclón de fuerza 4 toque tierra o lo evite en el último momento. El duelo de Mariano Rajoy con Pablo Iglesias Turrión.







