Las casas de los dictadores llaman tanto la atención como las de los patricios y apóstoles. Kehlsteinhaus es, quizás, el mejor ejemplo. En la casa de campo que el partido nazi le regaló a Adolfo Hitler por su 50 cumpleaños, ahora hay un exitoso restaurante. Todos los años, miles de turistas suben hasta lo más alto de los Alpes bávaros, cerca de Berchtesgaden, para conocer El Nido del Águila.
Las habitaciones inferiores de la casa tienen grandes ventanales que dan al abismal paisaje. Toda la propiedad puede ser visitada en compañía de un guía. Incluso el pequeño estudio de Hitler, que es ahora una bodega. El gobierno de Berlín prohibió durante mucho tiempo las visitas guiadas en idioma alemán, quería evitar conflictos con los simpatizantes del fascismo.
El "nido" de Fidel y Raúl Castro también ha sido convertido en una atracción turística. El periódico dominicano Diario Libre anunció el tour En ruta con Fidel… en contacto con el pueblo. La noticia apareció en una sección que, curiosamente, se llama "Turismo libre" y es escrita por la periodista cubana Annet Cárdenas.
El paquete es ofrecido por la Casa de Cultura Latinoamericana y Caribeña, que preside Pedro Creach, y Paradiso, una agencia cubana de turismo cultural. El viaje dura 7 días y alcanza para recorrer "lugares históricos y turísticos de las provincias Santiago de Cuba, Granma, Holguín, Camagüey, Villa Clara y La Habana".
Según detalla la periodista, los recorridos de En ruta con Fidel… harán un especial énfasis en aquellos lugares que "atesoran huellas del líder histórico de la Revolución Cubana". La agencia, que debe su nombre a una novela de José Lezama Lima y se dedica al turismo cultural, se ha concentrado en el personaje por el que el autor de Paradiso fue condenado al ostracismo.
En el "complejo monumental" donde nacieron el comandante y el general, en Birán, se conservan las casas de la familia, algunas chozas (donde vivían los trabajadores haitianos del latifundista Ángel Castro), el bar La Paloma y el panteón familiar (el cual fue ampliado recientemente).
Aunque la propiedad de Ángel Castro está totalmente restaurada, todo el paisaje a su alrededor ha cambiado mucho. Cañaverales abandonados y campos baldíos es todo lo que queda del productivo dominio del emigrante gallego.
Según el organizador del tour, que cuesta 1.500 dólares, "es un paquete turístico único, novedoso, dirigido a dominicanas y dominicanos deseosos de conocer en vivo y directo, desde una perspectiva diferente, la realidad y la cultura cubana, y los caminos que el pueblo de Cuba recorre en su diaria lucha por el desarrollo", dice Pedro Creach.
Es cierto. En la carretera que pasa cerca de Birán, se pueden apreciar a muchos cubanos que, debido a la falta de transporte, se ven obligados a hacer largos recorridos a pie. Sí, son largos los caminos que "el pueblo cubano recorre en su diaria lucha".
Pero ninguno conduce al desarrollo; todos, por más largos y tortuosos que sean, solo llegan hasta la subsistencia más indignante. La dictadura que los dos hijos de don Ángel han mantenido por medio siglo, nunca les ha permitido ir más allá.
Si los dominicanos que harán el tour logran escaparse de sus guías y sostienen un diálogo franco con la gente del pueblo, es probable que conozcan la realidad. Tienen una ventaja: el idioma. En los alrededores de Birán todavía no hay ninguna restricción al respecto, como acabó sucediendo en Kehlsteinhaus.
(Publicado originalmente en Diario de Cuba)
– Camilo Venegas, escritor y periodista cubano, reside actualmente en República Dominicana.







