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En una fecha tan temprana como 1963, Tomás Gutiérrez Alea escribió Alineación, una pequeña viñeta que Mirtha Ibarra incluyó en el libro Titón, volver sobre mis pasos:
"Al principio de la Revolución recuerdo que tenía una gran sensación de seguridad y de integración con la sociedad. No me interesaba ganar dinero, y lo que ganaba lo entregaba a la Reforma Agraria o a cualquier otra necesidad de la Revolución".
"Poco a poco me voy sintiendo más acorralado por el monstruo burocrático que engendra la Revolución y cada vez menos en consonancia con la comunidad. Una necesidad de atrincherarse y de hallar seguridad. Alienación trágica. Ahora, para mí, el dinero cobra una importancia como futuro de seguridad que no había tenido nunca antes".
Antonio, el hijo menor de Fidel Castro, no vivió ese momento épico en que su padre instauraba una revolución socialista para un hombre nuevo, al que no le interesaba ganar dinero. En cada aparición pública y en cada fotografía suya que se publica pareciera esmerarse en que le reconozcan como el Paris Hilton de los Castro.
En la última semana han circulado las imágenes de sus lujosas vacaciones en Turquía, donde sus guardaespaldas agredieron a la prensa que se acercó a fotografiarle. ¿Cómo escribiría Titón hoy su
Alienación, qué diría de la Revolución que lo convidó a integrarse y a desprenderse de todo lo material?
El miedo de Titón y las vacaciones de Antonio Castro son dos ejemplos muy precisos de explicar las entrañas del régimen instaurado en Cuba el 1 de enero de 1959.
– Camilo Venegas, escritor y periodista cubano, reside en República Dominicana y colabora en Hechos de Hoy con su blog El Fogonero.