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HUMOR BRITÁNICO

Bromas en golf y el intercambio entre Churchill y la diputada lady Nancy Astor

La lista de artículos de broma específicamente elaborados para el golf no es larga, pero tiene todas las ventajas de referirse a un ejercicio donde importan dos cosas, la concentración y la precisión.

Hechosdehoy / José Ángel Domínguez Calatayud
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"El golf es un juego cuyo objetivo es enviar una pelota muy pequeña a un agujero aún más pequeño, con unas herramientas singularmente mal diseñadas para tal propósito", o, al menos esa es la visión llena de humor que tenía Winston Churchill de nuestro noble ejercicio. Menos analítica, pero acaso más certera, es la visión del veterano socio de mi Club, Antonio M. para quien el golf es una actividad inventada por un pastor escocés en una mala noche de tormenta con el único designio de perturbar a la humanidad por generaciones.

Y es que el golf gracias a presentar varias caras ofrece la posibilidad de frases llenas de agudeza y bromas de diverso tipo. Hace ya algunos años y muchos partidos de golf a Felipe R., otro socio de mi Club, le distrajeron en el tee de hoyo 9 y sustituyeron su bola auténtica y homologada por una exactamente igual pero confeccionada sólo con cal. Cuando nuestro compañeros, que pasa más tiempo en el gimnasio que mi primo Gonzalo con los caballos, propinó un soberbio golpe con su driver a la pobre bola, ésta estalló en una nube de polvo blanco desintegrándose como alcanzada por un misil tierra-tierra.

Tras la explosión y envuelto en la neblina de sulfato de calcio Felipe R., que levanta todas las pesas con la soltura que usted se come una mantecado de Estepa, se quedó mirando su propio bíceps con las cejas enarcadas de asombro y con un gesto de orgullosa incredulidad por haber volatilizado una dura bola del golf.

Cuentan las crónicas que la alegría, siempre esquiva en la casa del pobre, no tardó en desaparecer cuando cayó en la cuenta de que sus compañeros de partido, probablemente por aquel entonces Paco de la H. y Chema D., le habían gastado un inocentada.

La lista de artículos de broma específicamente elaborados para el golf no es larga, pero tiene todas las ventajas de referirse a un ejercicio donde importan dos cosas, la concentración y la precisión. Además de la bola de cal (jetstreamer), ya mencionada, y su prima de polvo (exploder), tenemos la bola con el centro de gravedad descentrado, que hace de todo punto imposible que ruede recta en el green; también existe la bola que explota en agua o Phantom y toda una serie de palos averiados con perversos efectos de similar diversión.

El día 28 de diciembre se consagra en España a este tipo de bromas inocentes que cobran su verdadero sentido cuando la broma se ajusta a las características de la víctima. También las hay pesadas, difíciles de sobrellevar sin un gran acopio de sentido el humor.
Frente a las tesis de los genetistas, que afirman que el sentido del humor es algo con lo que se nace y que, por tanto, resulta del todo imposible adquirirlo una vez los ojos han visto lo mal que anda el mundo, sostengo que el sentido del humor se educa y que puede cultivarse.

Es más: pienso que el sentido del humor hay que cultivarlo tanto por motivos de salud como por otros más transcendentes; entre estos últimos se encuentra la necesidad que los demás tienen de recibir simpatía de quienes les rodean. Entre los motivos relacionados con la salud se encuentra la risa: producto médico que puede dispensarse sin receta y que mejora la estabilidad cardiovascular. Creo haber oído también que cura no sé bien que mal relacionado con no sé que cosa del sistema inmune y otros bienes salutíferos derivados de la segregación de endorfina. La llamada “riso-terapia”, sin embargo y contra lo que pudiera pensarse, nada tiene que ver, en principio, con el humor y con el golf, ya que deriva de las investigaciones del divulgador y escritor nacido en Nápoles y residente en Colombia Walter Riso sobre psicología cognitiva.

Pero el sentido del humor no agota su virtualidad en hacer bromas, muchas de las cuales carecen de gracia y definen claramente al pesado y mal educado que las práctica. Por ejemplo, sacar de swing a un jugador haciendo ruidos pretendidamente graciosos con el objetivo de que falle el golpe, puede caer en gracia una vez, pero resulta de un mal gusto subido la segunda y posteriores.

El humor tiene mucho que ver con la educación de cada cual y, así, escenas que para algunos les llevan a una “jartura de reí” a otros les parecen repugnantes. Especialmente apreciables son los juegos de palabras cuando reflejos, ingenio e inteligencia coinciden en la escena.

De este género, a mon avis, es, por ejemplo, la conocida aunque poco documentada intervención atribuida precisamente a Sir Winston Churchill. En enconada discusión en la Cámara de los Comunes la aristócrata diputada Nancy Astor, vizcondesa de Astor, se dirigió irritada al entonces Primer Ministro y le espetó; “si usted fuera mi marido, le envenenaría el té”, a lo que respondió Churchill. “Madame, si usted fuese mi esposa yo me lo bebería”.

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