
Blogs de Camilo Venegas
Por haberse criado con sus abuelos en una apartada estación de ferrocarril, el escritor y periodista es también un ferroviario frustrado. Como los fogoneros ya no tienen que echarle leña al fuego, aquí solo se proponen viajes de ida o de vuelta por los temas que siempre han obsesionado al autor.
ME PIDIÓ DIANA
Llévame a la pelota. ¿Qué más se le puede pedir a una noche?
FELICIDADES, CUBANOS LIBRES
Dos 31 de diciembre han decidido la suerte de Cuba en 119 años
VOY PARA CASILDA
El arte de acostarse temprano o de “emparrillarse”
LAS CONSECUENCIAS
¿Por qué escribo? Por placer y, sobre todo, para dejar testimonio
BESTIA MICROSCÓPICA
Siempre que leo a Whitman, me pongo en el lugar de sus amigos
DESCARADA DEMAGOGIA
No vuelvo más a Cuba. Me siento incapacitado
POSTS Y REACCIONES
Cada quien tiene el muro de Facebook que se merece
EN SERIO O EN BROMA
Frank Iraola y Julián Espinosa Rebollido, alias Wayacón
ENRIQUE DEL RISCO
“Cuba está tan jodida que necesita que nos desvelemos por ella”
TALCO, COLONIA Y MENTOL
Castellanos, el barbero de mi infancia en Paradero de Camarones
ENTREVISTA EN MADRID
Antonio José Ponte: “Ante Fermín Gabor se abría un panorama de mierda”
CADA PALABRA QUE GRITÉ
Aún siento vergüenza por todo el odio que me inculcaron
EL PASADIZO SECRETO
La caja fuerte. Nunca volví a ser el mismo después de abrirla
CINEASTA CUBANO
Nelson Rodríguez Zurbarán, el cubano al que le encantaba cortar
MECÁNICO O AUTOMÁTICO
El día que le di un mal consejo a mi hija Ana Rosario
EL FOGONERO
La Habana, Miami: Nosotros, los extremistas
AMISTAD CON MAYÚSCULAS






























