Plena expansión geográfica del virus del ébola en los tres países más afectados como son Liberia, Guinea Conakry y Sierra Leona. Una amenaza que se cierne sobre las naciones fronterizas y cuya falta de personal cada vez es más importante, sin embargo, la Organización Mundial de la Salud asegura que aún es posible parar la epidemia.
Un mensaje de esperanza es el que se transmitió a través del director general adjunto de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Bruce Aylward, coordinador de la respuesta operacional en la lucha contra el ébola. A través de una conferencia de prensa, el responsable de la OMS destacó dos aspectos fundamentales.
Para el experto, la situación es grave y va a ser aún peor, por lo que no solo no hay que bajar la guardia, sino también intensificar y multiplicar exponencialmente todos los esfuerzos; pero si todo se implementa correctamente y con prontitud, podría controlarse totalmente la epidemia.
El número de infectados actualmente es de 8.914 personas, "por lo que esta semana superaremos los 9.000 casos"; el número de decesos se sitúa en 4.447; y la tasa de mortalidad continúa en una media del 70%, señaló el experto. Asimismo, también se dan un millar de nuevos casos por semana, pero la expectativa es que a principios de diciembre esta cifra aumente hasta una horquilla de entre 5.000 y 10.000 casos en siete días.
Llegando a alcanzar ese punto, que sería un pico, se debería comenzar a percibir una reducción paulatina de los casos, que con el tiempo debería llevar a un control de la epidemia. La idea de los responsables de la OMS es conseguir que la curva de crecimiento comience a descender a partir de principios de diciembre y se cumpla con el objetivo de comenzar a ver un claro descenso de casos antes de fin de año.
Para que esto ocurra, los expertos de la OMS aseguran que primeramente debe haberse logrado el objetivo "70-70-60", establecido por La Misión de las Naciones Unidas para la Respuesta de Emergencia al ébola. Este objetivo es lograr que en el plazo de dos meses (sesenta días a contar a partir del 1 de octubre) se consiga que el 70% de los infectados estén aislados y que el 70% de los entierros se hagan de forma digna pero segura, para atajar así dos de los principales vectores del contagio.
“La idea es que en dos meses se hayan podido detectar todas las cadenas de transmisión. Esto obviamente dependerá de cuán rápido pongamos en práctica todos nuestros objetivos, y cuán efectivos sean”, puntualizó y añadió “hemos detectado que el ébola está presente en más condados que hace una semana. Y esto ocurre en los tres países".
Dicha expansión es preocupante ya que en las capitales es donde se concentra el mayor número de personas y por lo tanto el contagio es más difícil de controlar. Además, el director general adjunto mostró su preocupación por la posibilidad de que el virus "cruce las fronteras" y surjan casos en los países colindantes: Guinea Bissau, Mali, Senegal y especialmente, Costa de Marfil.
"Tenemos un claro problema de reclutamiento de personal internacional, y esto es un gran desafío", confesó Aylward, al mismo tiempo que anunció que el Reino Unido y Estados Unidos van a construir centros de tratamiento contra el ébola en Sierra Leona y Liberia, respectivamente, para cuidar a los enfermos internacionales.
Asimismo, el experto negó que estos centros se construyan para evitar que el virus se propague en los países industrializados que repatrían personas infectadas. España y Estados Unidos lidian actualmente con sendos casos de dos trabajadoras sanitarias que se han infectado tras tratar a enfermos de ébola que enfermaron en África.




