Más de 200 personas muertas en un solo día en España -el equivalente a un muy grave accidente de aviación- y más de 650 contagios de incidencias diarias. Pedro Sánchez debe comprender la gravedad de la situación y formar una célula de crisis en contacto permanente con la Comisión Europea y los presidentes de todas las comunidades autónomas y las dos ciudades autónomas.
Es un hecho que ha descendido el ritmo de las vacunaciones (falta de dosis o vacunaciones). A la vez se suceden las grandes fiestas de verano de gente joven y se vuelven a detectar contagios en las residencias de personas mayores. Todos los ingredientes de una crisis muy grave ya están en un primer plano.
Ya es evidente que Carolina Darias, la ministra de Sanidad, con sus continuos banzados e improvisaciones, no está a a la altura de todos los elemenos de una grave crisis política, econñomica y samitaria.
Volvemos al punto inicual, la dramática casilla de salida. El único muy grave problema que debería centrar toda la atención del presidente del Gobierno es la extension de la COVID-19, a través de su Variante Delta, nacida en la India.
Arención a que si esta situación se mantiene, España se va a situar en septiembre en una nueva ola general de la COVID-19 -la fuerza de la Variante Delta- antes de comenzar el invierno. Sería una situación muy grave con un enorme impacto económico.
El Gibierno, en leal colaboración (de ayuda, logística y colaboración) con todos los gobiernos regionales, deberá ser muy ágil en activar la vacunación, tener en cuenta los lugares de veraneo , e insistir en que es un momento crucial que exige solidaridad y responsabilidad.





