La víspera de la primera reunión formal del primer ministro de Grecia con el presidente de la Comisión Europea se vivió con menos tensión.
En Madrid, el IBEX 35 firmó (el martes 3) su mayor subida desde comienzo de 2015 quedando al filo de la frontera del 10.600. El tono general de moderación fue positivo. La reacción también estuvo marcada -hay respaldo a la manera de actuar de Ana Botín, asunto que destacó Hechos de Hoy– por los resultados del Grupo Santander. El IBEX 35 cerró en verde (+2,62%, hasta 10.598 puntos).
El factor que actuó de forma positiva estuvo en la tercera vía apuntada por Yanis Varoufakis dutante su estancia en Londres y sus declaraciones al Financial Times (FT). Esta vez dejó de lado una quita de la deuda griega. Planteó un intercambio de deudas que llevaría a canjear los bonos actuales por dos nuevos tipos de instrumentos financieros.
Lo positivo es el abandono, aunque sólo sea inicialmente, de ese marco ácido que dejó la visita del presidente del Eurogrupo a Atenas. Se patinó en las dos direcciones y quedó la sensación, mala y negativa, de que se camina rápido al choque. No hay que olvidar que en este pulso abierto por el nuevo gobierno de izquierda radical de Atenas hay tres escenarios fundamentales a la hora de negociar: Comisión Europea, Eurogrupo y Banco Central Europeo (BCE). Los pilares políticos y económicos de la Unión Europea y la zona de la moneda única.
En la estrategia sofisticada (y retorcida) de Yanis Varoufakis, un ministro de Finanzas que impone por su dialéctica y el despliegue de su personalidad ("háblenme siempre en inglés por favor para que no haya errores de traducción"). quiso avanzar sus nuevos mensajes al ministro de Economía del Reino Unido, George Osborne, que no asiste a las reuniones del Eurogrupo (el Reino Unido mantiene su moneda, la libra). Indudablemente buscó el eco de la City.
Todos están tomando posiciones ante la cumbre del Consejo Europeo del jueves 12 de febrero y la posterior reunión del Eurogrupo, que aparece como decisiva. El Banco Central Europeo observa este despliegue táctico. Nunca aceptará una quita de la deuda griega. Se está jugando, por parte de Atenas, muy fuerte. Cualquier error de cálculo puede llevar a apretar el botón rojo. Grecia podría no pagar pero viviría de inmediato un colapso financiero. Es lo que algunos gurús financieros califican como una guerra nuclear económica.
Frente a los escenarios más pesimistas, la tercera vía de Yanis Varoufakis y lo que puede apuntar la Comisión Europea bajo la presidencia de Jean-Claude Juncker de concesiones económicas y políticas. En los mercados, en las reacciones del martes, la posición de Michael Krautzberger, director de inversiones de renta fija europea de BlackRock, de valorar el canje de la actual deuda por bonos sin fecha de vencimiento o ligados al crecimiento económico. Se volvió al punto de salida. No volverá el sosiego a la Eurozona hasta que no se fije, por ambas partes, una salida política y económica a los dilemas de Atenas.







