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MISIÓN EN MADRID

Walter Haubrich, el testigo más fiel del salto de España del precipicio a la libertad

"Voller Empathie und Leidenschaft" (Lleno de empatía y pasión), el obituario de su periódico, el FAZ. Con la muerte de Haubrich, al filo de los 80 años, desaparece el corresponsal de culto.

Hechosdehoy / Juan-Fernando Dorrego Tíktin
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Al filo de cumplir 80 años, tras una dura enfermedad, falleció en Madrid el excorresponsal del Frankfurter Allgemeine Zeitung (FAZ), el colosal periódico alemán. Fue una figura clave para entender hoy como ayer la grandeza del periodismo y la misión siempre arriesgada -al margen de los destinos- de sus profesionales.

Walter Haubrich (1935-2015) era ante todo -y es necesario subrayarlo- un hombre culto, analítico y humilde en su trabajo, y además extraordinariamente sagaz. Con un amplia formación sobre sus anchas espaldas -que con sus pobladas cejas y su mirada inquisitiva eran sus señas de identidad- ejerció como profesor de lengua y literatura alemana en Santiago de Compostela antes de convertirse en el corresponsal en España del excelente diario FAZ.

Estuvo al frente de la corresponsalía durante más de tres décadas (desde 1969 hasta 2002) lo que hoy nos parecería formidable y a la vez inaudito. El periódico confió plenamente en su trabajo, y Walter no defraudó nunca a sus lectores en crónicas que quedan como piezas maestras de quien, sin miedo, permanecía junto al rugido y temblor del volcán para describir la escena.

Mejor que nadie entre los corresponsales extranjeros en Madrid (en la época de Harry Debelius –The Times– y de José Antonio Novais –Le Monde-), Walter retrató los años de angustia e incertidumbre política del final del régimen de Franco. Recogió el ambiente de estupor y recelo en la vieja guardia del franquismo. Y alumbró el futuro de una restauración monárquica sobre dos figuras llenas de energía como Felipe González y Juan Carlos I.

Para España es una pérdida su muerte. Un Walter joven, con su mismo espíritu de contrastar las fuentes y trazar el retrato de rasgos firmes, hubiera explicado en Internet las claves de la que es ya la tercera Transición, la más incierta. Podemos y Ciudadanos se quedan sin el corresponsal que hubiera desvelado mejor que nadie a Europa las sombras y luces de un estado de shock y del final del marianismo bajo algo tan simple como la factura de la corrupción política y no un problema de comunicación. Hubiera dejado en Twitter buenas dosis de sentido común y respeto en la misión de buscar las claves de la verdad.

En el legado que deja Walter -el corresponsal extranjero en España que comprendió primero la dimensión de la figura de Felipe González– quedó sobre todo el cuidado del lenguaje (que demostraban las traducciones de sus amplias crónicas). Nunca ocultó lo que pensaba y creía, sus convicciones fueron muy firmes. Pero no influyeron ni marcaron su trabajo.

Su estilo y rigor permanece como la visión del corresponsal (el hombre en Madrid de FAZ) que conocía a fondo España, y la amaba. Sabía que en los años críticos estaba todo en juego en el salto del precipicio a la libertad. Era una aventura romántica, llena de pasión, y de enorme riesgo y peligrosa a la vez.


– Ver en Hechos de Hoy, Paro y corrupción política, las dos misiones urgentes para el PSOE de Susana Díaz.

 

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