Con el mismo secretismo que llegó a España, el líder del Frente Popilario viajó el martes por la noche desde Pamplona a Argel tras haber sido dado de alta de la grave crisis que padeció por la COVID-19. El líder del Frente Popilario abandonó España tras rechazar el juez enviarlo a prisión.
Fue un martes de nervios. Y el Gobierno no respiró hasta que el juez de la Audiencia Nacional, Santiago Pedraz, lo dejó en libertad sin dictar medidas cautelares.
Ha estado atendido con gran discreción en el hospital San Pedro de Logroño donde se encontraba ingresado desde el pasado 18 de abril. Diveras fuentes han apuntado a la mediación de Pablo Iglesias para un acuerdo secreto entre Madrid y Argel que pudiera permitir atender con urgencia de la COVID-19 al líder del frente Polisario.
Brahim Ghali entró con nomnre falso en España. La revista Jeune Afrique y los servicios secretos de Marruecos revelaron finalmente la identidad de quien entró de manera sigilosa en un hospital de una capital de provincias en la que hubiera intimidad de los medios. Se había logrado inicialmente en Logroño.
Antes de abandonar España, el líder del Frente Polisario declaró de manera telemática por las dos querellas interpuestas contra él ante el juez de la Audiencia Nacional, Santiago Pedraz.
Tras tomarle declaración por las dos causas en las que está imputado (una por torturas y otra por genocidio), el juez Pedraz rechazó dictar su prisión provisional o la prohibición de salir de España, como pedían las acusaciones.
En un martes muy intenso, inicialmente un avión Gulfstream 2000 despegó de la base de Boufarik, cerca de Argel, rumbo al aeropuerto de Agoncillo, a 14 kilómetros de Logroño. A la altura de Ibiza tuvo que regresar a Argelia por no tener perniso de los controladores militares.
Por la noche desde Pamplona, en un avión oficial de Argelia regresó a Argel. La crisis sin embargo no ha acabado. Marruecos ha hecho públicos hasta tres comunicados señalando que se ha abierto una crisis de confianza.
No es una cuestión migratoria, ni tampoco la presencia en Logroño del líder del Frente Polisario. Para Marruecos se ha abierto una crisis en canal porque España ha puesto en duda la integridad territorial de Marrecos y ha tomado partido por Argelia en la pugna de Sáhara.
Pedro Sánchez metió la pata y no la sacó. El peor error en política internacional del Gobierno de PSOE y Podemos que presagia fuertes incertdumbres tras retirar Marruecos totalmente, y de manera por el momento definitiva, a su embajadora en España.





