No fueron en Estados Unidos -que sí lo fueron- los mensajes más importantes de Francisco. En este viaje ultrarrápido, a contrarreloj, del Papa que actúa como si el tiempo le devorara, Francisco dejó sus palabras más lacerantes. En español, con su toque de Buenos Aires, y en francés.
En todos sus mensajes de Kenia, Uganda, y finalmente República Centroafricana, el Papa ha hablado mirando a los ojos. Reconciendo la fragilidad, la mentira, la soberbia, el pecado, la traición, la deslealtad… Miró a los arrogantes de su auditorio, a los déspotas de espíritu, a quienes se creeen en poaesión de la verdad, a quienes amasan fortunas de misa diaria.
A quienes no miran al interior de sus corazones. A quienes no buscan la única verdad, la verdad de la paz.
Con una mirada sobre Argentina y Venezuela -que son asuntos de primer orden que le preocupan y sobre los que recibe información muy puntual- Francisco desnudó su intimidad en su gira africana al reconocer lo que le duele. Y no es otra cuestión que la corrupción que anida en la propia Curia.
Es además el asunto que precipitó la retirada de Benedicto XVI, impotente para detenerla y desnudarla. Francisco conoce muy bien el terreno que pisan estos callos.
Esta gira africana, con las etapas realizadas de Kenia y Uganda, y República Centroafricana, es importante para Francisco en este papado que va sobre patines, donde todo se está haciendo con diligencia y rapidez. El Papa no desea una Iglesia que gire sobre Roma y Europa, Su visión no es eurocéntrica. ¿Por qué no un Papa de Asia o África para sucederle?. No tiene la menor duda. Es una de las pistas, y no menor, de esta gira.
– Ver en Hechos de Hoy, Francisco contra los hombres arrogantes que desprecian a las mujeres.




