El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, apoyó la "reunión de buenos oficios" del primer ministro griego, Alexis Tsipras, con varios líderes de países e instituciones europeas, aunque precisó que no será "determinante" porque sólo lo pueden ser las reuniones del Eurogrupo. Asimismo, también aseguró que "no" se siente molesto por no participar en dicho encuentro.
En declaraciones a los periodistas a su llegada a Bruselas para participar en la cumbre de la Unión Europea, Rajoy se refirió de esa forma a la reunión que mantendrá Tsipras con el presidente francés, François Hollande; la canciller alemana, Angela Merkel, y los presidentes de la Comisión, el Consejo, el Banco Central Europeo y el Eurogrupo, Jean-Claude Juncker, Donald Tusk, Mario Draghi y Jeroem Dijsselbloem.
Fue Tsipras quien solicitó esta reunión extraordinaria para abordar las negociaciones que mantiene con sus acreedores internacionales, y líderes europeos como el primer ministro belga, Charles Michel, se mostraron molestos por el hecho de que sea un encuentro restringido con unos pocos líderes europeos.
Rajoy apoyó la reunión aunque consideró que "no es determinante porque lo determinante es lo que diga el Eurogrupo, debido a que es ahí donde se deben tomar las decisiones por unanimidad". El encuentro que tendrá lugar este jueves es "una reunión de buenos oficios" que ha pedido el primer ministro griego y que a él le parece bien que se celebre.
"Lo importante es que Grecia cumpla con sus compromisos y que las decisiones se adopten donde se van a adoptar, que es en el Eurogrupo, pero todo lo que sirva para limar asperezas y convencer a los griegos de que las normas están para cumplirse y no se pueden saltar, lo veo muy positivo", recalcó.
Ante la posibilidad de que pueda verse con el primer ministro griego en Bruselas, Rajoy se limitó a señalar que se reúne con todo el mundo que quiera reunirse con él. De producirse ese encuentro, será el primero entre ambos mandatarios tras las críticas que Tsipras vertió contra España y Portugal por considerar que pretenden llevar a Grecia "al abismo" para evitar "un riesgo político interno".
Rajoy salió al paso de esas palabras advirtiendo de que el Gobierno español no es responsable de la "frustración" generada por la izquierda radical griega al prometer cosas que "sabían que no podían cumplir". Días después, apostó por la solidaridad de Europa con Grecia, aunque consideró que las acusaciones de Tsipras estuvieron "fuera de lugar" y le invitó a "guardar las formas".
Estas declaraciones las realizó junto a Hollande, Juncker y el primer ministro portugués, Pedro Passos Coelho, en una conferencia de prensa conjunta tras firmar la denominada Declaración de Madrid para impulsar las interconexiones energéticas entre la Península Ibérica y el resto de la UE.
La importancia de este acuerdo será puesto de manifiesto mañana por Rajoy al resto de líderes, a quienes invitará a impulsar iniciativas de este tipo para lograr una unión energética con proyectos que puedan beneficiarse de la financiación del plan Jucke´ de inversiones.
Fue este miércoles cuando el secretario de Estado para la UE, Íñigo Méndez de Vigo expresó su optimismo ante los resultados del Consejo Europeo que comienza este jueves ya que cree que se va a dar un impulso muy importante a la "oportunidad histórica" de esa unión energética y "muchas aspiraciones españolas se van a ver convertidas en realidad".
Asimismo, advirtió de la necesidad de hacer atractivo el plan Juncker a la inversión privada y, por ello, lamentó las discusiones existentes en el seno de la UE sobre de dónde se sacan los 15.000 millones de euros que servirán de palanca a esta iniciativa.




