El Gobierno de Mariano Rajoy movió sus fichas por primera vez en el sector de los medios impresos, los periódicos que se venden de forma física y real, los llamados también, en su concepto dramático y brechtiano, los tigres de papel.
En uno de los últimos debates organizados por la AEDE, la Asociación de Editores de Diarios Españoles, se vivió el reproche de Pedrojota Ramírez, entonces director del diario El Mundo, frente a lo que denunció como pasividad de la AEDE y falta de presión a Rajoy para ayuda de apoyo directo a la prensa. Luis Enríquez le contestó entonces reivindicando su talante liberal, la ley del mercado, y su rechazo a subvenciones que al fin y al cabo alargan la sombra del poder sobre los medios.
La nueva iniciativa sobre la Propiedad Intelectual -asunto sobre el que Barack Obama ha insistido a Mariano Rajoy– y es la clave del nuevo embajador de Estados Unidos en Madrid como explicó Hechos de Hoy, supone en primer lugar que se quiere obligar a Google a pagar a los medios por el uso de sus noticias y contenidos. El anuncio, realizado por la vicepresidenta y el ministro de Cultura, levantó de inmediato críticas del sector cultural, y cierto pesimismo en las redes sociales (Twitter y Facebook). Ricardo Galli, fundador de Menéame, agregador de contenidos, adelantó que es la más restrictiva que se podía hacer.
En las reacciones de este sábado, en los kioskos, la valoración más positiva fue la de ABC, que el periódico de cabecera del grupo Vocento. El actual consejero delegado de Vocento es precisamente el presidente de la AEDE, Luis Enríquez. Quienes han seguido este pulso que viene de lejos entre periódicos de papel -que paradójicamente vuelcan en la Red los contenidos realizados para su venta en los kioskos físicos- apuntaron que el paso dado por Rajoy supone una larga victoria moral para Luis Enríquez, la AEDE por supuesto, y también para Vocento.
Luis Enríquez destacó por su parte esta iniciativa como “el paso más importante que ha dado un gobierno en España para la protección de la prensa”. La AEDE lo valoró además en un comunicado en que destacó dos asuntos:
1.- La Asociación de Editores de Diarios Españoles (AEDE) muestra su satisfacción con las modificaciones a la Ley de Propiedad Intelectual (LPI) que se han aprobado por el Consejo de Ministros. El proyecto permitirá que los agregadores utilicen fragmentos no significativos de contenidos generados por los periódicos siempre que, a cambio, satisfagan la correspondiente compensación equitativa.
2.- Señaló que está ha sido una histórica reivindicación de la AEDE, que ha trabajado para lograr un marco jurídico estable donde los socios pudieran desarrollar su actividad. Los editores reconocen la sensibilidad del Gobierno con esta medida, que marcará un camino para el resto de Europa, y que afianza el papel de la prensa como medio de comunicación conformador de una sociedad democrática.
La cuestión de fondo todavía va más allá de la polémica sobre los agregadores de noticias y se sitúa en la situación de Google en España. Se trata de una multinacional que sólo paga impuestos en España por valor de 33.000 euros pese a una facturación -presentada además a la baja como indican expertos- de 38 millones de euros. Si hay reglas de juego, deberían ser iguales para todos. Sobre este asunto, mutismo de los locuaces ministros de Cultura y Hacienda.




